En Cuba, los defensores de la ingobernabilidad democrática
plantean la necesidad y la posibilidad real de conseguir un cambio
de actitud ante la dictadura. Es importante ir eliminando poco a
poco la autocensura y la represión interiorizada. Nadie que
pretenda participar en el movimiento opositor en Cuba debe tenerle
miedo a la cárcel. Es posible pero tenemos que cambiar algunas
cosas.
La principal preocupación de los presos es su familia. Por
consiguiente, tenemos que garantizar que las familias de los
presos políticos tengan todos sus problemas resueltos. Esto es un
gran problema que está en nuestras manos resolver. No sólo esto. A
nuestros presos políticos no les puede faltar absolutamente nada
en la cárcel. Es muy importante que la población penal los vea
como algo aparte y privilegiado. No hay que olvidar que, desde la
cárcel, se puede hacer un gran trabajo de reclutamiento y
divulgación.


