En defensa del neoliberalismo

XVII Conferencia Anual de la Asociación para el Estudio de la Economía Cubana. En esta ocasión  bajo el lema “La Transición: que hacer y que evitar”,   se efectúa pasado un año de la permanencia en el poder de un gobierno provisional, encabezado por el General Raúl Castro, debido a la prolongada enfermedad del Presidente Fidel Castro.

Cuando se inició el período de provisionalidad, no pocas personas pensaron que teniendo en cuenta las características personales del General Raúl Castro, en particular su pragmatismo, podrían iniciarse algunas reformas económicas tendientes a paliar en cierto grado la amplia crisis que desde hace años azota la sociedad cubana. Declaraciones sobre su disposición de conversar con el gobierno de Estados Unidos para procurar una  solución racional al diferendo existente, así como determinadas opiniones y críticas objetivas aparecidas en la prensa cubana a partir de agosto de 2006 demostrativas de las dificultades en diversos sectores de la economía, alentaron la suposición de que pudieran ejecutarse algunos cambios, quizás al estilo de China y Vietnam  promovidos por el jefe y organizador de las Fuerzas Armadas

Durante el año transcurrido, la extrema agitación política mantenida durante decenios ha descendido algo; los horarios de la televisión se han respetado un poco más; y los actos públicos por lo regular han estado menos cargados de largos discursos, con un menor acarreo movilizativo de la población.  En síntesis, debe reconocerse que ha existido un poco de sosiego para los fatigados ciudadanos, aunque no ha desaparecido la dosis de carga política.  

Lamentablemente, los cambios han llegado hasta ahí, ya que en el aspecto estructural prevalece el más absoluto inmovilismo e incluso podría decirse que las críticas aparecidas en la prensa han cesado significativamente en los últimos meses,  al mismo tiempo que  se aprecia cierta recuperación del Presidente Fidel Castro.  Se vuelve al triunfalismo infundado, tanto que  la sesión de la Asamblea Nacional del Poder Popular, efectuada a fines de Junio, ha sido una de las peores en cuanto a información a la población y, por primera vez en muchos años, no se dieron datos sobre el desenvolvimiento de la economía en el primer semestre del año.  Además, aunque se hizo un informe oficial sobre la industria azucarera, ni siquiera se brindó el monto del azúcar producido en las zafras de 2006 y 2007. 

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En adición, prosigue la depauperación de la sociedad cubana en todos los aspectos, tanto económico, social, demográfico, cultural como medio ambiental, y, por consecuencia, ha continuado la pérdida de valores espirituales y morales.

Como se conoce, el gobierno anunció un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) en el 2006 del 12,5%; cifra absolutamente reñida con la realidad y en contradicción con datos brindados sobre lo realizado en sectores importantes de la economía, donde se produjeron notables descensos.  Así en la Agricultura, Ganadería y Silvicultura la caída fue del 7,0%, en la Industria Azucarera del 8,4%, y en el Turismo del  3,6%, según cifras oficiales provisionales. En la Industria Manufacturera se reconoce un crecimiento sólo del 2,4% y en la Explotación de Minas y Canteras 1,9%.

La justificación del incremento del PIB se quiere adjudicar a la aplicación de una nueva metodología para valorar las actividades de Educación, Salud Pública, y Cultura y Deporte; las dos primeras conocidas por su gran regresión cualitativa dentro del país debido a la pérdida masiva de profesionales calificados, ya sea por dedicarse a trabajos más lucrativos o por salidas al extranjero, particularmente en el caso de los médicos, exportados como mano de obra a Venezuela y otros países.

También continúa deteriorándose el intercambio comercial de bienes, - reforzándose la dependencia de la subvención venezolana -  de manera que por cada dólar exportado por Cuba, se importan 4, comprendido el 84,0% de los alimentos de la canasta básica de la población con la participación activa de Estados Unidos, convertido en el sexto socio comercial de Cuba, de acuerdo con informaciones oficiales. Un escenario con tendencia a empeorar con la reciente regresión de las cotizaciones internacionales del níquel, el rubro básico de las exportaciones cubanas en los últimos años.   

La situación económica continuó empeorando en el primer semestre del 2007, con una nueva caída de la producción azucarera, estimándose extraoficialmente que la pasada zafra estuvo entre 1,0-1,1 millón de toneladas, por debajo del 1,2 millón obtenido en 2006, a pesar de que la caña tuvo un excelente año en cuanto al régimen de  lluvias. También  han existido problemas serios en la producción de tabaco, que puede haber descendido hasta en un 10,0%, así como un retroceso en la importante producción de papa, por la reducción de las áreas sembradas y la disminución de los rendimientos

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En el turismo ha continuado el retroceso acaecido en el 2006, con caídas en la llegada de visitantes del 7,0% en enero y 13,0% en febrero de 2007; meses decisivos de la temporada alta en Cuba, lo que será muy difícil revertir en el resto del año.

Las perspectivas de construcción de viviendas se han desinflado.  Los planes establecidos en 2005 suponían la edificación de 100 000 unidades a partir de 2007, pero hasta el cierre de Mayo pasado sólo habían podido terminarse algo más de 16 000.  Por cierto, durante una reunión con dirigentes del Poder Popular realizada a principios de Junio, el Sr. Carlos Lage calificó como falsa la cifra de 110 000 viviendas construidas en 2006, anunciada preliminarmente, pero no aclaró el monto realmente terminado.

La situación también es muy grave en el transporte, donde se ha reconocido que la solución demorará.  Paralelamente continúa el proceso de descapitalización de los activos del país, según puede apreciarse en los Anexos 1 y 2, confeccionados sobre la base de cifras oficiales y de CEPAL, demostrativas de que desde 1994 la formación bruta de capital fijo en porcentaje del PIB prácticamente no supera el 10,0%.  Este dato subraya el prolongado proceso de descapitalización al que han estado sometidos  los bienes básicos.

En el plano social, las diferencias entre los ciudadanos se profundizan en dependencia de poseer o no divisas.  Por tanto no dependen del trabajo o la capacidad, lo cual crea un ambiente poco propicio para el despliegue de las virtudes, la tenacidad laboral y la creatividad.

En cuanto a la demografía, por primera vez en muchos años, acontece un decrecimiento absoluto de la población cubana, debido a la caída del 70,0% de la natalidad con respecto a los años 1960.  Esto ha estado acompañado por la salida constante de personas para residir definitivamente en el exterior. La población con 60 años o más sobrepasa el 16,0% del total y se prevé por estimados oficiales que para 2015 sea del 20,0%, lo cual tiene ya repercusión en los gastos por seguridad social y atención especializada. Fenómeno muy difícil de enfrentar si la economía se mantiene en la bancarrota actual.

En la cultura, como señaláramos anteriormente, se observa un proceso preocupante en la disminución de la  calidad de la enseñanza impartida a todos los niveles, fundamentalmente por la falta de recursos y la fuga masiva de los profesores especializados a sectores más lucrativos. 

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A esto se agrega la prohibición de acceso a Internet, un verdadero bloqueo  a la información y superación cultural  de   los cubanos.

Por otra parte, el estado del medio ambiente es totalmente calamitoso. El mal uso de los recursos hidráulicos resulta impactante, y, aunque se ha planteado la creación de programas especiales para evitar las enormes pérdidas de agua bombeada para el consumo humano, calculadas en 60,0%, las fugas se mantienen a niveles enormes.  Esto está acompañado de sistemas cuasi-infuncionales de alcantarillado, a causa de haber sido diseñados para ciudades y pueblos que ahora tienen poblaciones muy superiores sin que se hayan acometido las necesarias obras de ampliación; además de una falta generalizada de mantenimiento y reparaciones  adecuadas. Al mismo tiempo, las reservas acuíferas, por lo general, están altamente contaminadas, así como las aguas de las bahías y  puertos.

En cuanto a los suelos, existen grandes extensiones de tierra salinizadas, compactadas, con deficiente drenaje, erosionadas, exhaustas por la falta de rotación de los cultivos, entre otros daños que han provocado que la cantidad de tierras fértiles haya descendido extraordinariamente.  Según datos recientes aportados por el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, la degradación de la tierra afecta el 60,0% de la superficie del país. 

Todos estos elementos negativos han afectado duramente el nivel de vida de la población y se traducen en un salario medio mensual de 330 pesos, equivalentes a 16.50 US dólares, en el 2005, lo que puede no haber aumentado significativamente en el 2006.  Más del 50,0% de los pensionados reciben mensualmente 164 pesos, o sea 8.20 US dólares.  Con estas asignaciones no se puede vivir, en un país donde la mayoría de los productos se venden en una moneda diferente a la que recibe como pago la mayoría abrumadora de los ciudadanos.

Esto explica el crecimiento constante de la corrupción y la degradación de amplios sectores de la población, empujados al delito en una sociedad convertida en una verdadera jungla, en la que todo es valido para poder sobrevivir.  Las consecuencias pueden apreciarse en la población penal de 487 prisioneros por 100 000 habitantes, según el Pocket World in Figures 2007 de The Economist, lo cual ubica a Cuba en el octavo lugar del mundo, muy por encima de cualquier otra nación Iberoamericana.

Al mismo tiempo, la inestabilidad de la familia resulta alarmante, con una tasa de divorcios de 3,1 por cada 1000 habitantes (2005) para el 14 lugar mundial, de acuerdo con igual fuente, así
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como una tasa acumulada anual de suicidios de 18,8 por 100 000 habitantes entre 1971-2004, según fuentes oficiales.  A esto se suma el aumento del consumo de bebidas alcohólicas; un elemento esencial de la política gubernamental  para recaudar circulante, tal como se realizaba en la Unión Soviética, con los consiguientes costos sociales elevadísimos.

EL FUTURO:

Ciertamente, el legado recibido por el gobierno provisional encabezado por el General Raúl Castro es catastrófico y con efectos acumulados, que sólo podrán enfrentarse con una política de reformas propiciadoras de la salida de la crisis.  La disyuntiva ante la  actual dirección del gobierno es bien clara: reformas o caos.

La población está crecientemente decepcionada de un modelo político, económico y social, el cual ha conducido a una situación realmente peligrosa, que pudiera acarrear un clima de inestabilidad social.   En estos momentos, al tiempo que crece la corrupción, informes oficiales indican que la indisciplina laboral se incrementa y,  en no pocos centros de trabajo, aunque legalmente aparecen como pertenecientes al estado, la gestión  es sustancialmente realizada por los administradores únicamente en beneficio propio, creándose de forma anárquica una privatización “a la cubana” donde prevalece el más astuto y de menos principios. Cuadro tan evidente y grave que ha sido denunciado hasta por la domesticada prensa oficial.    

Si hubiera la voluntad política necesaria, mediante reformas inteligentes y adecuadas se pudiera detener esa escalada hacia la degradación total de la sociedad e iniciar un proceso relativamente rápido hacia su recuperación y ulterior desarrollo.  El país cuenta con reservas humanas y morales internas y externas para salir de la crisis.  Existe un pueblo relativamente instruido en comparación con la mayoría de los países de desarrollo medio. Según informaciones oficiales,  de los 4,8 millones de personas que conforman la población económicamente activa (2005), casi el 60,0% tiene educación media o media superior.  A esto se agrega  la presencia de una exitosa y sólida comunidad cubana en el exterior, lista a participar, si fueran creadas condiciones aceptables, en la reconstrucción con conocimientos, recursos financieros y tecnológicos, y la experiencia acumulada durante largas estancias en países de tradición democrática, especialmente Estados Unidos.

Cuba, con su excelente ubicación geográfica, a sólo unas millas del mercado más rico y poderoso del mundo, y a la vez cerca de América Latina, tiene una serie de áreas de desarrollo

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con magníficas perspectivas; ahora mayores al estar en vías de superarse la carencia de recursos energéticos nacionales por el descubrimiento de yacimientos de petróleo y gas en magnitud que permitió alcanzar una extracción de casi 4,0 millones de toneladas de petróleo equivalente en 2006, cercana al 50,0% de los requerimientos de consumo nacionales actuales. Esas cantidades de petróleo y gas podrían incrementarse sustancialmente con las prospecciones e investigaciones en marcha, mediante cooperación con compañías transnacionales.

Otras actividades ofrecen ventajas significativas como el turismo, precisamente por la cercanía al rico mercado norteamericano y las relaciones ya establecidas con el europeo, sin olvidar otras áreas del mundo potencialmente importantes para aportar visitantes.  El turismo, como se conoce, crea un efecto multiplicador beneficioso sobre la economía en su conjunto al demandar una alta variedad de productos y servicios perfectamente disponibles de origen nacional. 

La producción de níquel y cobalto debe continuar realizándose, pero con el objetivo de utilizar esos minerales domésticamente en la elaboración de metales especiales, en aleación con las reservas ferrosas existentes.

La industria cañera es otro objetivo a priorizar.  Destruida en los últimos años, deberá recomponerse para elaborar subproductos como etanol, de amplia demanda, materiales de construcción, alimento animal, productos químicos, así como la cogeneración de energía eléctrica para el sistema nacional y, por supuesto, azúcar.

La ganadería, en especial la vacuna, debería ocupar el sólido lugar que siempre tuvo en la economía.  La producción tabacalera, con las ricas tradiciones heredadas deberá  seguir como baluarte importante, unida a toda la producción agrícola, no sólo para sustituir importaciones, sino a fin de crear excedentes exportables como antaño.

Los avances logrados en la salud, fuente de seguridad para la población, podrán continuar su contribución económica mediante el envío de profesionales calificados a otros países, pero sobre nuevas premisas que, sin perder  raíces humanistas, sean fuente de recursos sobre la base de la voluntariedad y provecho propio de las personas involucradas.  La producción de medicamentos para satisfacer las necesidades internas y crear excedentes exportables,  deberá continuar priorizándose. 

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La cercanía a Estados Unidos también deberá aprovecharse para el desarrollo de la cooperación industrial y la promoción de inversiones directas.  Además de la proximidad al mercado norteamericano, Cuba tiene otras ventajas comparativas importantes como el relativamente alto nivel de instrucción de la población.  Hay áreas, como la informática y el desarrollo de proyectos en general, donde partiendo de los conocimientos existentes, podrían encontrarse oportunidades para soluciones internas y brindar servicios al extranjero. 

En este sintético resumen de las potencialidades y ventajas comparativas de la economía cubana no debe soslayarse la Industria del Entretenimiento, en sus múltiples variantes culturales y deportivas basadas en sólidas tradiciones que históricamente han disfrutado de amplia acogida internacional. La música, la danza y otras manifestaciones artísticas, así como el deporte, despojados de  asfixiantes dogmas, con libertad creativa y de moviendo, además de fuentes de empleo, sana recreación e instrumentos óptimos para la superación espiritual de la ciudadanía, pueden constituir elementos importantes en la captación de divisas mediante la atracción de turistas y la exportación  de talento artístico y deportivo. Práctica que adicionalmente arrojaría  beneficios en la superación profesional de nuestros artistas y atletas, al entrar en contacto con otras experiencias y concepciones eventualmente  enriquecedoras del patrimonio nacional en  significativas esferas del quehacer humano.             

Como puede constatarse existen diversas variantes de desarrollo para el progreso nacional, en modo alguno agotadas en este ensayo, pero resulta determinante el cese del bloqueo actual de las fuerzas productivas por un sistema que ha resultado una camisa de fuerza para las energías creadoras del pueblo cubano.  Por consecuencia urge  el establecimiento de un programa de reformas, preferiblemente graduales y por etapas, para evitar políticas dolorosas, que pudieran desencadenar la desestabilización social.

En una primera etapa, se deberá priorizarse la reestructuración agraria, con el objetivo de procurar   la explotación racional y productiva de la tierra cultivable -en un gran porcentaje baldía o subutilizada en estos momentos- por cooperativas independientes y particulares mediante el arriendo con opción de compra, venta o entrega en usufructo según las condiciones de los terrenos o la conveniencia social.  A los propietarios se les eliminaría la tutela estatal, para que sean libres de realizar las actividades preferidas, poner precios a sus productos, venderlos en lugar y momento de su elección, y comprar los insumos, equipos, etc., donde les resulte más conveniente. Sería permitida la creación de empresas intermediarias con o sin la intervención estatal.
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Estas medidas propiciarían fuentes de trabajo, la reducción sustancial de las importaciones de alimentos, excedentes para la exportación y, con el incremento de la producción a mediano plazo, surgirían mayores  beneficios fiscales, además de contribuir a eliminar las enormes subvenciones existentes. Se reorientarían los inmensos  financiamientos otorgados a ineficientes empresas estatales, convirtiéndolos en  créditos con condiciones favorables destinados a campesinos y cooperativistas.   

Esto coadyuvaría a la paulatina erradicación del racionamiento a la población, que subvenciona a  personas no necesitadas, aumentándose la ayuda a quienes verdaderamente lo requieran;   y eliminándose, de paso, una costosa e innecesaria burocracia, fuente de corrupción y desigualdades.

En esta etapa sería deseable también la privatización o cooperativización de las pequeñas y medianas empresas industriales, comerciales y de servicios actualmente administradas por el estado, ya sea vendiéndolas a particulares o mediante la libre formación de cooperativas. Con ello, a la vez de utilizarse eficientemente sus potencialidades, se liberaría el presupuesto nacional de seguir financiando muchos establecimientos probadamente incontrolables centralizadamente; erradicándose  un factor de estímulo a la corrupción y la degradación moral generado por esta anormal situación.    

Como ya han señalado Centros de Estudios radicados en el exterior, sería recomendable establecer una política de privatización de las viviendas, asignándolas a los residentes, actualmente usufructuarios onerosos. Los nuevos propietarios, si lo desean, podrían utilizar estos inmuebles como garantías de préstamos para financiar la creación de microempresas, y  pequeñas y medianas empresas (PYMES).  El desarrollo del autoempleo, las microempresas y las PYMES en adición a ser fuentes de empleo y riquezas, aportan flexibilidad a la estructura productiva nacional, haciéndola más sensible y adaptable a los  cambios del mercado en un mundo muy interconectado, competitivo y dinámico. 

Las reformas con toda posibilidad, adicionalmente, tendrán efectos positivos sobre la posición internacional de la Isla, en particular serían un factor de mejoramiento de las relaciones con Estados Unidos, caracterizadas por decenios de continuada confrontación. Si ese panorama pudiera ser sustituido por un clima de entendimiento y  establecimiento de relaciones normales donde prime el respeto y el beneficio mutuo, ello permitiría la paulatina reducción de las fuerzas armadas

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hasta llevarlas a dimensiones que garanticen la defensa de la soberanía y el orden interior, sin representar la pesada carga actual para la economía.    

Así quedarían liberados cuantiosos recursos utilizables en otros sectores, como en la educación, salud pública y seguridad social donde los avances logrados están en un proceso de continuada involución a causa de la crisis. No menos importante es la posibilidad de emplear en el campo civil valiosos recursos humanos, integrados por un personal  disciplinado y por lo general  preparado técnicamente que, recalificado para nuevas tareas, seguramente podría aportar un importante apoyo  a la  reconstrucción nacional.         

En modo alguno durante el proceso de reestructuración de las fuerzas armadas el personal liberado de las funciones militares deberá quedar desatendido. La sub-utilización de ese personal no sólo sería una pérdida de un valioso recurso humano, sino también  podría introducir peligrosos riesgos de inestabilidad social. A los antiguos miembros de las fuerzas armadas deberán  dárseles todas las opciones posibles para incorporarse a la vida civil en condiciones dignas. Dentro de las variantes podría estar recibir tierras para su cultivo, con préstamos en condiciones favorables para el desarrollo de  producciones agropecuarias o la creación de PYMES que  con responsabilidad, labor tesonera y espíritu empresarial posteriormente podrían resultar en empresas de superior magnitud e importancia.                                                

Los beneficios de estas políticas serían múltiples, edificándose las bases para posteriores transformaciones. La creación de nuevas fuentes de empleo coadyuvaría a la racionalización, sin propiciar desempleo, de personal en fábricas e instituciones estatales sobrecargadas de trabajadores innecesarios, lo cual contribuiría al  reordenamiento laboral indispensable para una necesaria organización del trabajo y consecuentemente el incremento de la productividad, la eficiencia y el salario real.  Las funciones estatales quedarían reducidas, facilitando una gestión administrativa con un significativo ahorro de recursos.  

El incremento productivo permitiría el desarrollo de un sólido sistema monetario y financiero, y la eliminación de la nefasta dualidad monetaria, con el peso cubano como única moneda de circulación legal.  Estarían creadas las bases para una segunda etapa de reformas, destinadas a la privatización de la gran industria, la banca y el comercio exterior, manteniéndose determinadas esferas en  propiedad pública según la conveniencia social.

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Se requerirá tomar medidas para modernizar  sectores como la industria, las telecomunicaciones, el transporte, la producción energética y la infraestructura nacional en su conjunto. Es  imposible  realizarlo en las actuales condiciones de limitados ahorros domésticos, sin una fuerte participación de la inversión extranjera con significativos recursos financieros y tecnológicos.

El sistema bancario debería erigirse a través de un banco central con la mayor independencia posible.    Deberá promover el ahorro interno y el financiamiento de empresas públicas y privadas por los ciudadanos mediante esquemas accionarios atractivos en un marco de absoluta transparencia, en la búsqueda de la  mayor independencia financiera nacional.  

Cuba deberá integrarse a las organizaciones financieras y crediticias internacionales, como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial, y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para ampliar las fuentes crediticias y mejorar la capacidad negociadora.  Deberá procurarse la mayor diversidad posible de mercados, e incorporarse a los procesos de integración regional. 

Las relaciones con Estados Unidos  poseen suma importancia por ser nuestro histórico mercado natural, potenciado ahora por una considerable población de origen cubano, la cual puede y debe participar activamente en la reconstrucción.  Deberá desplegarse una política fortalecedora de todos los vínculos;  facilitándose la reinserción en la sociedad cubana con plenos derechos y deberes de todos los compatriotas que lo deseen. Al mismo tiempo, deberán expandirse los intercambios con Europa, así como diversificarlos con todos aquellos países en otras áreas donde resulte mutuamente ventajoso.

Cuba se enfrentará a la  transición  con un peligro potencial de violencia. En el campo económico, con una enorme deuda externa, un atraso tecnológico impresionante y una infraestructura en estado calamitoso. Adicionalmente,  habrá que enfrentar el  tema de las propiedades confiscadas, extranjeras y nacionales,  quizás uno de los más complejos y de difícil solución en la etapa post totalitaria, dado el monto de los problemas acumulados y de las muy limitadas posibilidades para enfrentarlos.  Tendrá que estar presente un alto nivel de patriotismo y comprensión por parte de todos los cubanos, en particular de los antiguos propietarios para hallarse las mejores opciones y no sea dañado el futuro de las nuevas generaciones. En todo caso, las decisiones deberán ser transparentes y, si fuera necesario, llevadas a consulta popular.  

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Durante el proceso de traspaso  de  activos estratégicos a manos privadas, en las licitaciones siempre será aconsejable considerar tanto el aspecto financiero como el prestigio y seriedad de los posibles propietarios, la capacidad para introducir tecnologías de punta, el aseguramiento de mercados y la actualización permanente de las transformaciones tecnológicas. También en esta cardinal cuestión deberá prevalecer la transparencia y, si fuera necesario, la toma de decisiones llevadas a consulta popular.

La propiedad privada, el mercado y una sana competencia son herramientas indispensables en las necesarias transformaciones de la sociedad cubana. Sin embargo, sería utópico e ingenuo suponer que los problemas serán resueltos automáticamente por el mercado sin la consciente participación de una sociedad democrática. La economía y su instrumental son para servir al hombre. Quienes olvidaron esas verdades en los últimos años, han recogido amargas cosechas. La creación de polos, extremos de pobreza y riqueza, casi siempre termina en la desestabilización de los pueblos, a menudo utilizada por “redentores” ansiosos de satisfacer la sed de poder.  La experiencia muestra inequívocamente que los extremos conducen al fracaso. Ni el estatismo, con su probada ineficiencia; ni el mercado incontrolado, promotor de injustas diferencias sociales, ofrecen soluciones reales.    

Como en ocasiones anteriores, deseo dedicar el presente trabajo a los 59 prisioneros de conciencia del Grupo de los 75 que aún permanecen en las cárceles en condiciones inhumanas por defender los derechos de todos los cubanos.  Asimismo, dedico este trabajo a todos los demás prisioneros de conciencia y políticos cubanos.  Deseo reiterar mi agradecimiento por haber sido invitado nuevamente a este importante evento del que seguramente saldrán muchas ideas y propuestas de soluciones beneficiosas para el destino de una Cuba democrática, reconciliada y con justicia social, donde sean respetados los derechos humanos universales.

La Habana, 16 de Julio de 2007

Lic. Oscar Espinosa Chepe
Economista y Periodista Independiente

ANEXO I  

                   CUBA: FORMACIÓN BRUTA DE CAPIAL FIJO EN PORCENTAJES DEL

                                                        PRODUCTO INTERNO BRUTO

 

 

                                                             RELACIÓN       MAQUINARIAS       RELACIÓN

           AÑO               TOTAL               1989=100             Y EQUIPOS             1990=100

           1989                   25.6                       100                           (a)                            -

     1990                   24.5                         96                           8.4                         100

     1991                   22.6                         88                           7.3                           87

     1992                   15.6                         61                           4.3                           51

     1993                   13.7                         53                           2.8                           33

     1994                    8.2                          32                           1.3                           15

     1995                    7.7                          30                           1.2                           14

     1996                  10.0                          39                           2.0                           24

     1997                    9.4                          37                           2.4                           28

     1998                    9.6                          38                           2.8                           33

     1999                  10.4                          41                           2.9                           34

     2000                  11.1                          43                           2.5                           30

     2001                  10.1                          39                           2.3                           27

     2002                    8.5                          33                           1.6                           19

     2003                    7.6                          30                           1.7                           20

     2004                    7.9                          31                           1.6                           19

     2005                    8.3                          32                           2.0                           24

(a)    Dato no disponible.

Fuentes: -Anuarios Estadísticos de Cuba.  Oficina Nacional de Estadísticas (ONE).

             -La Economía Cubana.  Reformas estructurales y Desempeño en los Noventa. 

               CEPAL 2000.

             -Cálculos del Autor.

 

                                                           ANEXO II

 

AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE: FORMACIÓN BRUTA DE CAPITAL FIJO EN

                    PORCENTAJES DEL PRODUCTO INTERNO BRUTO

AÑO         TOTAL   VENEZUELA    CHILE    BRASIL    MÉXICO    COSTA RICA    ARGENTINA 

 1990           18.2             14.3                19.2          21.3           19.0                20.1                     11.9

 1991           18.4             17.7                17.7          20.2           20.3                17.3                     14.1

 1992           19.1             21.4                19.5          18.9           21.9                19.4                     17.1

 1993           19.4             20.2                21.7          19.2           20.8                22.5                     18.7

 1994           20.5             17.1                21.6          20.3           21.6                20.0                     20.8

 1995           19.2             16.5                25.2          20.5           16.2                19.0                     17.9

 1996           19.4             15.3                25.6          20.3           17.9                17.3                     18.5

 1997           20.9             18.0                26.9          21.5           20.5                18.8                     20.1

 1998           21.1             17.4                26.2          21.4           21.5                21.7                     20.7

 1999           19.7             15.4                21.5          19.7           22.3                19.3                     18.7

 2000           19.8             15.0                22.4          19.8           23.1                18.9                     17.9

 2001           19.2             16.5                22.4          19.7           21.9                19.2                     15.6

 2002           18.1             14.1                22.3          18.6           21.6                20.0                     11.2

 2003           17.9               9.5                22.6          17.6           21.3                20.2                     14.1

 2004 (a)      18.8             11.8                23.4          18.6           21.5               18.6                      16.3

 

 

 

(a)  Cifras Preliminares.

 

Fuentes: - Estudio Económico de América Latina 1998-1999.

              - Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe.  CEPAL. 2004