Llegarán cambios a
Cuba
Afirmó la "bloguera" Yoani Sánchez
Mauricio Vicent , Diario EL PAIS
7 de Mayo de 2008
El
último año de Yoani Sánchez ha sido vertiginoso. En marzo de 2007,
después de una espontánea protesta intelectual conocida como la
guerra de los email, esta filóloga habanera de 32 años decidió
comenzar con Generación Y, un blog que concibió como un ejercicio de
"terapia personal" después de que "el silencio y la evasión" no le
resultaran.
Poco a poco, colgar en la Red sus "desencantadas viñetas" de la
realidad cubana se convirtió en razón de ser, y ese exorcismo, que
ella define como "periodismo ciudadano", despertó la atención de
numerosos medios de prensa extranjeros.
Pocos cambios
En
los últimos meses, la página de Generación Y recibió millones de
entradas, y el pasado 4 de abril Sánchez fue merecedora del Premio
Ortega y Gasset en la categoría de periodismo digital. Hace sólo
unos días la revista Time la incluyó en su lista de los 100
personajes más influyentes del planeta en la categoría de Héroes y
pioneros. La espiral de acontecimientos continuó hasta el martes,
cuando finalmente supo que no podría viajar a Madrid a recibir el
premio de EL PAÍS.
Pregunta. ¿Qué piensa de lo ocurrido?
Respuesta. Todo ha sido vertiginoso. Nunca calculé que iba a ser
así. En mi vida real poco ha cambiado, a no ser porque ahora me
llaman más periodistas. Sigo siendo una ciudadana y continúo con las
mismas inquietudes que cuando comencé, aunque sí me he vuelto más
aguda al observar. Lo que más me alegra es desde donde he llegado.
No ha sido por linda, ni por dar discursos desde una tribuna, ni por
tener un ascendente religioso sobre una multitud. He llegado de la
manera más simple y más anónima, como una ciudadana que escribe de
lo que ve y que reflexiona de su realidad. El hecho de que el Premio
Ortega y Gasset y Time hayan reparado en una persona como yo y hayan
reconocido esa pequeña cosa me sorprende gratamente. Uno está
acostumbrado a que sean siempre los famosos los que recogen los
lauros.
P. ¿Qué razones le han dado para no permitirle viajar a España?
R. Realmente no me han dado razones. Tampoco me han dicho que me
prohibían la salida. Todo este tiempo la única respuesta ha sido:
"No hay respuesta, su caso se está analizando". Pero sin dar la
cara. El martes, que era el último día para poder coger el avión,
fui a las oficinas de inmigración y me dijeron que todavía no había
"nada". Así que he cambiado la fecha del viaje para junio, a ver si
entonces ya se ha eliminado el famoso "permiso de salida", como todo
el mundo espera.
P. ¿Desde que comenzó con Generación Y ha sufrido represalias?
R. Nadie ha tocado en mi puerta, lo cual no significa que no pasen
cosas. Podría decir que me vigilan, que intervienen mi teléfono, que
asustan a mis amigos, pero no tengo pruebas. Son especulaciones a
partir de cosas que pasan. Quizás la única represalia concreta ha
sido no permitirme viajar a España a recoger el premio.
P. Hasta ahora no se consideraba disidente, sino un
“electrón suelto”.
R. Sigo sin considerarme disidente.
P. Pero por diferentes motivos su caso se ha politizado. ¿No teme
dejar de ser la bloguera fresca Yoani Sánchez para convertirse en
una opositora más?
R. No tengo ese temor. Todo fenómeno que nace nuevo es susceptible
de ser manipulado e interpretado, es la ley de la vida. Yo sigo
escribiendo mis textos, pienso cada vez desde una óptica más
honesta. No me preocupa que pueda ser usada por un bando o por otro.
Si mi discurso es elástico, si sirve para muchos, pues perfecto para
ellos y para el discurso.
Pero no quiero estar aclarando a cada rato que no pertenezco a una
determinada línea política. Lo que hizo el martes el Gobierno al no
dejarme salir tenía una dosis alta de riesgo. En el cálculo que hizo
sopesó que todo el escándalo posterior era preferible a dejarme
salir. Bueno, pues entonces se soltaron los demonios, pero yo no soy
la responsable de los demonios.
Creo que la mejor respuesta a las manipulaciones es lo que yo hago
cada día: decir no a la violencia verbal, no a la desacreditación,
no a los extremos. Y seguir con mi visión ciudadana. Son mis textos
los que dicen de mí misma, no las declaraciones e interpretaciones
que hagan otros.
P. ¿Cómo calificaría su blog?
R. Mi blog es un exorcismo personal que de pronto se ha encontrado
con otros que también tienen sus demonios, y se ha convertido en una
confluencia de demonios e historias similares. Sobre todo se ha
convertido en un foro de discusión: ahora mismo lo más importante de
Generación Y no son mis textos, sino los comentaristas.
P. ¿Cree que hay un nuevo momento político en Cuba?
R. Hay el intento de hacer creer que hay un nuevo momento. Pero a mi
vida real todavía no llegan las evidencias de ese nuevo momento. Sí
creo que hay una nueva actitud en los ciudadanos, una actitud más
crítica. Y noto en los oportunistas cierta tendencia a no salir al
paso, algo que es un buen termómetro en estas situaciones. Pero la
intolerancia política, me parece, ha cedido poco.
P. Mucha gente en Cuba cree que lo mejor es que el
sistema evolucione, que las transformaciones provengan de dentro,
aunque sean lentas. ¿Qué piensa?
R. Que las transformaciones tienen que ser lentas está claro, pero
tengo mis dudas sobre si provienen del sistema. No se puede
transformar y mejorar lo que está enfermo en su esencia. Este
sistema ha probado que es incapaz de proveer a sus ciudadanos de
bienestar material y de lograr que realicen muchas de las cosas con
las que sueñan. Es deber del Gobierno implantar las nuevas medidas,
pero creo que también deberían empezar a pensar en desmontar el
sistema.
P. ¿Cambio de sistema o cambios en el sistema?
R. De sistema
P. ¿Y hacia qué modelo?
R. Uno de los grandes argumentos que se utiliza para defender la
revolución cubana es que hemos logrado hacer un socialismo sui
géneris. ¿Por qué no podríamos hacer un capitalismo sui géneris? Lo
que necesita este país es una inyección de creatividad y de libertad
para producir, y el socialismo es una camisa de fuerza a todo eso.
P. ¿Los pequeños cambios que se han visto hasta ahora anuncian
otros de mayor calado?
R. Todos estos cambios tienen un objetivo claro: conservar el poder.
Pienso que la idea es proporcionar cierto bienestar a la población,
relajar un poco las tensiones acumuladas. ¿Hasta dónde lo pueden
llevar? Justo hasta donde empiece a peligrar el control que tienen
sobre la sociedad. Allí lo van a dejar. Hoy no hay presión popular
para empujar en la dirección de los cambios, pero son las
condiciones materiales lo que más presiona.
Necesariamente se tendrá que dar mayor autonomía económica a las
personas y eso traerá autonomía política. Los cambios llegarán, pero
no creo que a través del guión del Gobierno. Su guión dará algo de
sí, pero la gente tomará el resto.