EL SOMNÍFERO DE LOS INTELECTUALES: A PROPÓSITO DE CHOMSKY,
DELEUZE Y ANTONIO NEGRI.
Carlos Alberto Romero Sánchez*
¿Qué es un intelectual y a quiénes se les endilga tal
calificativo? El diccionario Larousse lo define como aquella
persona que se dedica a actividades que requieren especial
empleo de la inteligencia. Esto no nos dice mucho, pues
entre estos podríamos reunir a muchos asesinos que han hecho
un uso especial de su inteligencia para llevar a cabo su
acto. Pero se pude deducir del significado del diccionario
que las actividades que requieren especial empleo de
la inteligencia apuntan a un empleo positivo de ella.
El calificativo de intelectuales se les ha endilgado a
filósofos y escritores; no obstante, la gama ha crecido y a
éstos se les a unido sociólogos, teólogos, periodistas,
psicólogos, antropólogos, abogados y un sin fin de
personajes[1]
que con un libro a cuestas y unas cuantas declaraciones
farragosas comienzan a gozar de una cierta aureola de
dignidad y sus palabras se les tiene muy en cuenta así
pronuncien disparates.
Como verán dar una definición de qué es un intelectual y así
saber quienes son no es fácil, aún así, aunque es
contradictorio, damos por sentado quienes son los
intelectuales. Sigamos dando posibles respuestas a las
formuladas líneas arriba: a qué época me voy remitir: al
siglo veinte y en el que estamos. El siglo XX se le ha
tratado de definir como el siglo del gran progreso, el siglo
del totalitarismo, denominaciones que describen muy bien el
siglo pasado, pero también es cierto que fue, y el siglo
veintiuno lo es por la herencia de su antecesor, el siglo de
la información, el de la ciencia. Es decir, del conocimiento
y de su divulgación cada vez más rápida e igualitaria. Sin
lugar a dudas, la libertad de información está repartida de
manera desigual en el planeta y para que tal libertad sea
una realidad es requisito indispensable la democracia. En
los lugares donde la utopía o gobiernos autoritarios toman
el poder el conocimiento es reemplazado por la ideología y
la información por la propaganda.
Ahora bien, el intelectual, al ser tomada en cuenta su voz,
tiene un deber moral para con los demás y para su labor
cotidiana. Pero esto no se cumple no por falta de
información, sino por que prefieren la comodidad de sus
prejuicios ideológicos desviando así la atención de las
personas que están atenta a sus declaraciones dando como
resultado que la mentira que se repite constante se
transforme en verdad, mas no por su certeza sino por la
repetición que estos intelectuales faltos de integridad
moral e intelectual hacen.
Existen dos maneras de ver al intelectual: la primera: se le
reprocha su falta de sentido de responsabilidad en el
ejercicio de sus influencias, ignorando o falsificando la
información. Esta tesis se considera de derechas. La
segunda: como ventaja por su distanciamiento crítico frente
a la práctica, se le considera la conciencia moral de su
sociedad, servidor leal de la verdad, enemigo de cualquier
dictadura, de los dogmas, de la censura y de las
desigualdades. Esta tesis se considera de izquierdas.
Esta división ignora que hay tantos intelectuales de
izquierda y de derecha que han propalado utopías
irrealizables y han defendido a capa y espada y contra toda
evidencia dogmas pseudocientíficos todo ello en nombre de
una sociedad mejor y una felicidad futura que no se sabe
cuando vendrá pero de próximo advenimiento. En este punto la
misma frase tiene la semilla de su refutación ¿Cómo es
posible que no se sepa cuando vendrá pero su advenimiento
está próximo? Pasemos un velo tupido para que el intelectual
se sonroje solo.
No obstante, en las sociedades democráticas los
intelectuales poseen una resistencia a la información y han
construido un muro de contención donde las aguas de la
información chocan vehementemente contra el muro.
Observemos:
En la conversación tripartita sostenida entre Foucault,
Chomsky y Elders[2]
uno de los asistentes pregunta a Chomsky: ¿Cómo puede
alguien con su actitud hacia la guerra de Vietnam sobrevivir
en una institución como el MIT, conocido como uno de los
grandes contratistas y autores intelectuales de esta
guerra? Y sin rechistar al asistente, Chomsky se lanza a
responder sin corregir a su interrogador. Dejemos nos cuente
la serie de fascículos hecha por el centro Jean Francois
Revel de Uruguay y publicada por el diario El País de
Montevideo:
En mayo de 1954 se reunieron en Ginebra, Suiza el primer
ministro francés Pierre Mendès-France, el jefe del
Departamento de Estado estadounidense John Foster Dulles, el
ministro de Relaciones Exteriores chino Zhou En-lai y
representantes de la Unión Soviética , el Reino Unido,
Camboya, Laos y los dos Vietnam. Las discusiones concluyeron
en un acuerdo alcanzado el 21 de julio, que dividía a
Vietnam en dos territorios al norte y al sur del Paralelo
17. La zona norte, con capital en Hanoi, quedaba bajo
control del Vietminh (Comunista). La zona sur, con capital
en Saigón, quedaba bajo control francés, aunque tenía como
jefe de estado a Bao Dai. Entre ambos territorios se creaba
una zona desmilitarizada. También se establecía un régimen
de frontera abierta durante 300 días, para que la población
se ubicara donde quisiera. El acuerdo afirmaba que la
división de Vietnam era transitoria y que el país sería
unificado tras la realización de elecciones nacionales en
1956. Luego de haberse formado un gobierno único, Francia se
retiraría. El norte gobernaría Ho Chi Minh y en el sur Bao
Dai.
Sin embargo, las elecciones desestabilizadas por Ho Chi Minh
dio como resultado que Ngo Dinh Diem tomará el poder e hizo
del Vietnam del Sur una dictadura. Ho, incómodo por no
lograr su objetivo de tener toda Vietnam y con la
experiencia de Corea de que la invasión directa era
inadecuada, en 1959 toma la determinación junto con la
dirección política del partido de los trabajadores del
Vietnam del norte de lanzar la insurrección armada en el sur
con ayuda de la Unión soviética y la China que apoyaban con
miles de dólares y armamento de punta (incluyendo fusiles
AK- 47 y misiles tierra-aire).
El pacto de Manila firmado por Nueva Zelanda, Australia,
Pakistán Filipinas, Gran Bretaña, Francia y Tailandia que
dio origen al SEATO una organización similar a la OTAN ,
pero con hegemonía estadounidense hizo que el presidente
Kennedy enviara una misión de 55 asesores militares. No
obstante la injerencia mayor de la URSS en la ayuda de
desestabilizar el sur en convivencia con Ho Chi Minh y la
toma de Laos por parte de las fuerzas comunistas del Vietnam
del Norte hizo que el Presidente Johnson tomara tres
decisiones: la primera consistió en convocar a una alianza
de “muchas banderas” para defender a Vietnam del Sur. Casi
40 países respondieron a la iniciativa y ofrecieron ayuda
económica, pero solo cuatro aportaron tropas: Corea del
Sur, Tailandia, Australia y Nueva Zelanda. Su segunda
decisión consistió en mantener un escenario de guerra
controlada: Estados Unidos no usaría en ningún caso armas
atómicas y evitaría a todo precio una confrontación directa
con China o la Unión Soviética. Su tercera decisión (la que
marcaría la historia) fue aumentar sensiblemente la
presencia estadounidense en Vietnam: el número de soldados
pasó de 16 mil a más de medio millón entre el momento en que
asumió el cargo en 1963 y el momento en que lo dejó en
1969.
El paso decisivo en la pendiente hacia la guerra comenzó a
darse el 2 de agosto de 1964. En aguas del golfo de Tonkín,
a solo 10 millas de la costa de Vietnam del Norte, el
destructor USS Maddox fue atacado con torpedos por tres
lanchas patrulleras del régimen de Hanoi. No hubo bajas
estadounidenses y tampoco hubo respuesta, porque se suponía
que ese barco no debía estar en aguas territoriales de
Vietnam del Norte. Pero, dos noches después, el Maddox y
otro destructor se internaron nuevamente en el golfo, en
medio de una tormenta que alteró las señales de radar. Hoy
está claro que esa noche no hubo un segundo ataque, pero los
mandos navales informaron que sí había ocurrido. Entonces
Johnson denunció las reiteradas agresiones de Vietnam del
Norte, autorizó que se bombardeara la costa y solicitó al
Congreso autorización para tomar “todas las medidas
necesarias para rechazar cualquier ataque armado” a fuerzas
de Estados Unidos, así como para “prevenir futuras
agresiones”. La Cámara de Representantes la votó por 414 a 0
y el Senado por 88 a 2. Fue la llamada “resolución del
golfo de Tonkín”, que aportó una indefinida base jurídica
para todo lo que siguió. Fue también el inicio de la
“segunda guerra de Indochina”, que se prolongó durante nueve
años.
Como queda visto ni los EE. UU ni la MIT son los autores
intelectuales de la guerra de Vietnam ¿Por qué esta
aclaración no la hacen Foucault, Chomsky o Elders? La
propaganda ha cumplido con su cometido; sin embargo esta
conversación se desarrolla en una nación democrática,
Holanda, donde la circulación de la información no está en
absoluto restringida. ¿Este falseamiento es inconsciente o
Chomsky obra adrede sabiendo que la URSS y la China
comunista estaban haciendo de la suyas en Vietnam para
implantar el comunismo? Con tales ejemplos se ve uno en la
obligación de reflexionar por estos comportamientos de los
intelectuales.
Cuando ellos mismo rechazan la información, lo que está
comprobado por los hechos y por estudios concienzudos
logrados por historiadores serios que toman su oficio con
ahínco y dedicación, lo que hacen los grandes pensadores es
mancillar el oficio del historiador e insultan a la sociedad
con estos fallos que no son debidos a la ingenuidad, sino
que más parecen ser motivados por la mala fe. Así, de esta
manera, uno queda tentado a decir que nuestra cultura está
en peligro.
Los intelectuales albergan un deseo nefasto: ver sólo lo que
se quiere para que su teoría resulte coherente a la luz de
la abstracción pero no de los hechos. Uno de estos es el de
querer ver fascismo o peligros fascistas en cada esquina.
Veamos a Deleuze y Guatari:
…pero el fascismo es inseparable de núcleos moleculares que
pululan y saltan de un punto a otro, en interacción antes de
resonar todos juntos en el Estado nacionalsocialista.
Fascismo rural y fascismo de ciudad o de barrio, joven
fascismo y fascismo de ex combatiente, fascismo de izquierda
y de derecha, de pareja, de familia, de escuela o de
despacho… El cine americano ha mostrado a menudo estos
núcleos moleculares, fascismo de banda, de gang, de secta,
de familia, de pueblo, de barrio, de automóvil, y del que no
se libra nadie.[3]
Señoras y señores: el fascismo nos ha invadido. Esto me
recuerda la campaña lanzada por Stalin luego de terminada la
segunda guerra mundial: todo aquel que criticara el
comunismo era fascista. Los partidos comunistas en Europa
hicieron lo que el amo ordenaba acuñando la frase de que
todo aquel que estuviera en contra del comunismo le estaba
haciendo “juego al fascismo” neutralizando así toda crítica
al comunismo,[4]
pues al hacerla estaba creando un foco para que el fascismo
reverdeciera. ¿Esto es lo que pretenden Deleuze y Guatari?
Es de una total inanidad intelectual que por los núcleos
moleculares, según ellos, el fascismo se materializa de
cualquier manera haciendo presencia en la vida cotidiana,
pues “Es muy fácil ser antifascista al nivel molar, sin ver
el fascista que uno mismo es, que uno mismo cultiva y
alimenta, mima, con moléculas personales y colectivas”.[5]
El fascismo, o los fascismos, siempre están ahí, al acecho,
dispuestos a salir puesto que lo hemos creado y mimado sin
darnos cuenta y sólo Deleuze y Guatari han dado con la
fórmula para detectarlo. Aquí me surge una pregunta ¿No es
la cultura el medio para alcanzar la autonomía y el pensador
nos precediera en ella? No. Los teorizantes, los pensadores,
los intelectuales tienen la extraña pretensión de
reconstruir de arriba a bajo al hombre y la sociedad sin que
nadie rechiste nada, pues para ellos el triunfo de la
cultura es la facultad de imponer sus concepciones a todos
los demás hombres, y no la de liberarlos intelectualmente.
¿Por qué dejan de lado los estudios de sistemas totalitarios
y autoritarios para señalar una abstracción?
Ahora bien, entre los intelectuales se encuentran los
ideólogos. Aquí viene una pregunta importante ¿Qué es una
ideología? Dejemos que Jean Francois Revel dé la que
considero la mejor definición de ideología: “Es un triple
dispensa: dispensa intelectual, dispensa práctica y dispensa
moral. La primera consiste en retener sólo los hechos
favorables a la tesis que se sostiene, incluso en
inventarlos totalmente, y en negar los otros, omitirlos,
olvidarlos, impedir que sean conocidos. La dispensa práctica
suprime el criterio de eficacia, quita todo valor de
refutación a los fracasos. Una de las funciones de la
ideología es además, fabricar explicaciones que los excusan…
la dispensa moral abole toda noción de bien y de mal para
los actores ideológicos; o más bien, el servicio de la
ideología es el que ocupa el lugar de la moral”[6]
Estas tres dispensas han sido muy bien utilizadas en el
siglo XX, pero no sólo ha sido licencia única para el siglo
pasado. Jules Michelet en su historia de la revolución
francesa en el volumen V libro X capítulo VII escribe acerca
de los intelectuales y la aprobación del terror jacobino por
parte de los letrados. El título es muy sugestivo: La
ferocidad de los letrados. Si hay un legado directo de la
revolución francesa y la revolución rusa es la utilización
sistemática del terror y la aprobación de los intelectuales
a estos métodos. Engels lo deja muy en claro y sin pestañear
citando a Saint Simon escribe que “Saint Simon sienta ya, en
su cartas ginebrinas, la tesis de que todos los hombres
deben trabajar. En misma obra, se expresa ya que la idea de
que el reinado del terror era el gobierno de las masas
desposeídas”
[7](subrayado
mío) Y su fiel discípulo, Lenin, citando a Marx anota que:
La doctrina de Marx y Engels sobre el carácter inevitable de
revolución violenta se refiera al estado burgués. Este no
puede sustituirse por el estado proletario… mediante la
extinción, sino sólo, por regla general, mediante la
revolución violenta… recordaremos la crítica del
Programa de Gotha… (de) la necesidad de educar
sistemáticamente a las masas en esta, precisamente en esta
idea sobre la revolución violenta, es algo básico en toda la
doctrina de Marx y Engels[8]
Las tres dispensas han sido utilizadas de manera inequívoca
¿Pero el intelectual ha aprendido algo? Lo dudo, y la
historia del siglo XX ha demostrado con lujo de detalles
como la borrachera ideológica sustituyó a la moral. Veamos
el caso de Antonio Negri que cumple a cabalidad las tres
dispensas ideológicas: “Hoy vivimos en una etapa en la que
se empieza a recoger la crisis del pensamiento único y de
la ideología y la práctica neoliberal… La crisis del
pensamiento único y de la ideología de la práctica
neoliberal ha llegado aun punto crítico”[9].
Para Negri, el liberalismo, o como el lo llama el
neoliberalismo, es una ideología. Para alguien como él que
ha estado imbuido en el marxismo leninismo, o en su defecto
en el maoísmo es decir, en la actividad ideológica, no puede
concibe otros modos de pensar. El liberalismo no es una
ideología ni tiene la pretensión de construir una sociedad
perfecta, sino que hace un estudio comparativo de las
diversas sociedades y saca conclusiones de las que funciona
o han funcionado menos mal. Un socialista vocifera: el
mercado no soluciona todos los problemas. Pues claro que no,
o sino que nos muestre cual es el liberal que ha tenido
semejante pretensión. Que nos muestre los escritos de Von
Mises o de Hayek o de Aron o de Friedman o de Sowell o de
Smith o de Locke o de Becker donde esté escrito o haya
emitido una opinión acerca de que el mercado debe resolver
todos los problemas.
Jean Francois Revel aclara la cuestión: “el liberalismo no
es ni ha sido jamás una ideología es por que no es una
teoría basada en conceptos previos a toda experiencia, ni un
dogma invariable e independiente del curso de las cosas o de
los resultados de la acción… Adam Smith al comenzar al
comenzar a escribir La riqueza de las naciones
constata que algunos países son más ricos que otros y
comienza se esfuerza en distinguir en su economía los rasgos
y los métodos que pueden explicar ese enriquecimiento
superior para intentar extraer indicaciones recomendables”[10]
El liberalismo no es pensamiento único, no es el revés del
totalitarismo socialista o nacional socialista que si son
pensamiento único. Sólo en las sociedades liberales es
posible la diversidad del pensamiento. Las sociedades
liberales dan campo a partidos o facciones que abogan
–utilizó aquí el vocabulario marxista- por arrasar con el
orden existente, por derribar el capitalismo y los derechos
individuales; en cambio, las sociedades cerradas, las
totalitarias como las comunistas, no permiten más partido
que el partido comunista, o sino que Negri nos muestre los
partidos de oposición que existen en Cuba o en Corea del
norte o es que no recuerda que les sucedía a los opositores
en la URSS. La Italia de los años 70 del siglo XX permitía
la existencia de diversos partidos entre ellos el partido
comunista, además estaban en su apogeo las Brigadas rojas,
grupo terrorista italiano que práctico a sus anchas todas
las tácticas del marxismo leninismo en una sociedad
democrática como la italiana. ¿De esto no se acuerda Negri?
A Negri le hago una aclaración: no todo capitalismo es
sinónimo de liberalismo. La economía de mercado, basada en
la libertad de empresa es la que está distanciada del poder
político pero asociado al Estado de derecho es la economía
que puede considerarse liberalismo. Lo que sucede hoy en día
en China no es economía de mercado pues no existe el Estado
de derecho, aún así, nuestras democracias occidentales les
encanta darles respiración boca a boca a sistemas moribundos
que no respetan los pactos ni la dignidad humana. Así pues,
es bueno declarar que las sociedades liberales donde existe
el capitalismo no reina el pensamiento único ¿No será más
bien que los que nos quieren imponer el pensamiento único
son personajes como Negri?
Sigamos: Negri dice: “Yo creo, estoy convencido, que las
nuevas reglas del unilateralismo norteamericano, las
nuevas reglas que se están estableciendo a nivel mundial,
en el mercado mundial, tienen que ver con la con la
concepción de la guerra como estrategia soberana fundamental
del imperio global norteamericano”[11]
(Subrayado mío). Comencemos con la misma frase. ¿Si hay
unilateralismo norteamericano como se pueden estar “con las
nuevas reglas que se están estableciendo? Si existe
unilateralismo no se estarían estableciendo reglas se
estaría imponiendo; el “están estableciendo” supone un
interlocutor y para que haya unilateralismo no se supone un
interlocutor: se le obvia. La frase de Negri tiene la
semilla de su refutación.[12]
En su falta de información por pereza Negri dice lo
siguiente: “En diciembre de 2001, la larga agonía de la
nación argentina acabó explotando cuando las multitudes
arrastraron la pavorosa política de De la Rúa (bajos los
auspicios del FMI y del BM), al mismo tiempo que negaron
cualquier legitimidad al nacionalismo peronista”[13]
Para poder dar sus cuatro tesis del quilombo argentino Negri
se basa en este subterfugio del FMI y BM como auspiciadores
de la crisis argentina. Como observé al inicio de este
ensayo la información en las democracias es libre y se pude
cotejar lo mendaz de lo veraz y así emitir un juicio con
gran probabilidad de certeza. Sin embargo, Negri, como buen
intelectual, sólo recaba lo que le conviene y no quiere
informarse y, de esta manera, se basa sólo en sus juicios a
priori ¿o será en sus prejuicios?
Veamos: la década del noventa Argentina fracaso en su
intento de salir del atolladero. Dejemos a los que saben que
nos informen y nos ilustren, Sorman es el encargado:
Junto con Menem y su ministro de Economía, Domingo Cavallo:
comprobaron que el país estaba estancado des de hacía
cincuenta años por falta de instituciones previsibles, en
particular, por una verdadera moneda… Cavallo optó por una
solución… que resultó fatal[14]:
fijó un valor del peso equivalente a un dólar
estadounidense, garantizado por reservas en dólares… los
argentinos continuaron redactando sus contratos de largo
plazo en dólares y… el peso quedó reservado a las
transacciones de corto plazo… Desgraciadamente el Estado
argentino era irresponsable y esquizofrénico. Por un lado,
Cavallo estabilizaba la moneda con éxito; por otro, el
presidente de la República gastaba el dinero público
desenfrenadamente. En tradición peronista… hacer política
consistía en comprar votos con el dinero público… Los bancos
argentinos prestaban sin evaluar los riesgos… los préstamos
otorgado al país se hacían cada vez más costosos…En 2001,
los sucesores de Menem decidieron declararse en quiebra y no
reembolsar la deuda… y Duhalde agregó una estratagema: los
dólares depositados en los bancos por los argentinos fueron
convertidos a 1,40 pesos… los deudores sus deudas quedaron
reducidas en dos tercios… da la casualidad que los deudores
eran esencialmente alas grandes empresas y los gobiernos
provinciales… Lo más lamentable es que ese desastre
monetario no haya provocado, salvo cierto círculo de
economistas, un análisis serio… se impusieron las pasiones
políticas… desplazaron las responsabilidades a Domingo
Cavallo que se convirtió en el chivo expiatorio de la
política argentina. Puesto que Cavallo se había declarado
defensor del liberalismo para justificar su intento de dotar
al país de una moneda sana, ¿no había dado pruebas de que le
liberalismo no era aplicable en la Argentina ? En realidad,
el liberalismo habría exigido que se crearan instituciones
políticas y económicas independientes, lo contrario de lo
que había sucedido; pero en Argentina, las luchas políticas
apelan con más frecuencia a las pasiones nacionalistas que a
la reflexión serena.[15]
Observemos que la crisis viene de muy atrás. Negri señala a
De la Rúa. No es ninguna novedad que el peronismo ha sido un
lastre para Argentina y los manejos de Menem es prueba
pesada y la crisis Argentina no es debida al FMI o a uno
conspiración de la CIA junto a la Interpol , sino a un largo
pasado del que no se deshace y a malos manejos financieros
de sus dirigentes. Negri por qué no se empeña en informarse.
No, él recurre a las tres dispensas y sin sonrojarse
legitima el peronismo, es decir, una dictadura con sus
lastres que hoy perviven en la política argentina, o sino
miremos los Kichner. ¿Cómo es posible que un intelectual con
tanta audiencia no se informe y se conforme con sus
prejuicios ideológicos para dar una conferencia en un país
que requiere visiones lúcidas?
Preguntémonos ¿Los intelectuales tiene un papel en las
sociedades democráticas? Si tienen un papel deben asumir la
responsabilidad de sus declaraciones y no emitir mentiras
para satisfacer una audiencia que desea escuchar lo que
quiere. Así se comportan como unos oportunistas y la tan
mentada función crítica sólo es un barniz para darse una
aureola de infalibilidad que no deja campo a ninguna
contrarrespuesta. De lo que si estoy seguro es que el
intelectual, y esto abarca a cualquier profesión y oficio,
debe tener una integridad intelectual y moral consigo mismo,
al violarla cualquier dislate puede salir de sus labios o de
su pluma, y la desinformación por el fallo moral hará su
trabajo lento en la sociedad.
Ahora bien, los intelectuales al tener éxito en sus
respectivas actividades creen que es suficiente para hablar
acerca de los asuntos públicos. Es decir, abusan de su
prestigio que han ganado en el ámbito académico, científico,
investigativo para luego lanzarse a dar directrices de cómo
resolver los problemas de la sociedad y como debe dirigirse
la humanidad. Esto es frecuente en escritores y filósofos
pues consideran que leer a Dostoyevsky, Baudelaire o las
grandes obras de la literatura; o leer a Hegel, Aristóteles
y Heidegger, más la obra de Karl Marx bajo el brazo es
condición suficiente para dictaminar y diagnosticar acerca
de la situación mundial, de la economía, de la paz y de la
guerra y allí cometen un error flagrante: el creerse que por
su sólo prestigio o por estas lecturas no necesitan
informarse ni tener un mínimo de formación para emitir
declaraciones sobre temas que requieren una cualificación
mínima y terminan diciendo lo que cualquier mortal pude
decir.
Y aquí comienza la integridad moral. Si desconoce sobre
algún tema lo poco que debería hacer sería informarse acerca
de lo que va a declarar. No obstante, esto lo cumple muy
pocos intelectuales. Los intelectuales honrados son los que
las nuevas generaciones, y también las anteriores, deberían
mirar y seguir su ejemplo y no atenerse a la mentira
totalitaria o a los cantos de sirena de que están muy bien
equipados muchos de estos intelectuales que acaparan los
medios de comunicación y ostentan las grandes cátedras de
las más prestigiosas universidades de sus respectivos países
y, como no, del mundo.
Sin embargo, aprovechando las mentes jóvenes que en su fuero
interno desean un cambio los Negri se presentan “llevando
jóvenes desocupados delante de la fábrica, y los obreros, de
manera corporativa, rechazaron este contacto. Hubo peleas
algunas ‘palicitas’ ”[16].
En su apetito de mesianismo revolucionario, Negri rechaza la
guerra cuando habla contra Bush[17]
pero al presentarse con jóvenes al frente de una fábrica
“las palicitas” son de una necesidad única. Es al mismo
tiempo favorable a la no violencia y a la violencia y,
concretamente, en el caso de Negri es favorable al
terrorismo y favorable al pacifismo. Este travestismo
intelectual sólo es una mera apariencia, pues su aprobación
del terrorismo es bastante conocida. Su condena por parte de
la justicia italiana es prueba de ello. No es en vano que
cite la coalición de Seatle[18]
(donde los manifestantes llevaban estandartes de las
brigadas rojas) y Gotemburgo donde los grupos
antiglobalizadores protagonizaron la destrucción “pacífica”
del centro de la ciudad. Excelente ejemplos de resistencia
arguye Negri!!!
¿Esta es la clase de intelectuales que necesitamos? A mi
juicio, no. Y si algunos intelectuales siguen por esa
dirección no asistiremos al mejoramiento del mundo sino a su
empobrecimiento. Y si hay que hacer un grupo de resistencia
es contra esta camarilla de intelectuales, mas no utilizando
las armas del terrorismo que en los años 70 del siglo XX
tantos intelectuales italianos aprobaron, recomendaron y
practicaron, sino con la lucidez ejemplar de Tocqueville,
Raymond Aron, Jean Francois Revel, Octavio Paz, Vargas
Llosa, Carlos Alberto Montaner, Plinio Apuleyo Mendoza o de
un batallador incansable que fue objeto incesante de
calumnias por parte de los intelectuales progresistas, pero
que el gran cúmulo de investigaciones serias y los hechos
históricos le dieron la razón acallando a la ceguera
voluntaria: Alexander Solszhenitsin. Pues para que la
democracia goce de buena salud sólo la verdad debe
prevalecer, sin ella la democracia está en peligro.
*(Bogotá, Colombia 1973) Profesional en Estudios literarios
de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá.
Actualmente adelanta maestría de Estudios políticos en la
Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá.