Las remesas familiaresRosa Townsend El arma más eficaz para combatir la pobreza en Latinoamérica no
proviene de los gobiernos ni de la ayuda exterior, sino de las remesas
de los emigrantes que viven en Estados Unidos. El año pasado la cifra
ascendió a 23.000 millones de dólares, equivalentes a un tercio de las
inversiones extranjeras en la región. Las remesas se han convertido en una de las principales fuentes de
ingresos de muchos países, según un informe del Banco Interamericano
de Desarrollo (BID), organismo que la pasada semana propuso abaratar los
costos de envío con el fin de inyectar 3.000 millones de dólares
adicionales al año a las economías de la región. Promedio Como promedio, el emigrante latinoamericano en EE UU manda mensualmente
entre 200 y 300 dólares a su familiares, pero la transferencia le
cuesta otros 15 a 30 dólares en cada ocasión. Reducir las comisiones y
las tasas de cambio de divisas aumentaría el flujo de dinero en
efectivo. Simultáneamente, el BID plantea la creación de una red de cajas de
ahorro y otros centros similares que puedan recibir transferencias por
cable desde EE UU y que al mismo tiempo sirvan para estimular la
participación popular en los sistemas financieros, por ejemplo posibilitando a las familias en Latinoamérica sacar
directamente el dinero que les ingresan sus familiares de cajeros automáticos. "Queremos maximizar las trasferencias de este dinero de manera que
lleguen cientos de millones de dólares extra a estos países", señaló
Donald Terry, autor del estudio del BID. Otra de las metas
discutidas durante una conferencia sobre remesas patrocinada por el BID
el pasado fin de semana en EE UU es crear oportunidades para que los
emigrantes inviertan en sus países a través de asociaciones que luego
a su vez reinvertirían en proyectos sociales. Para ello, el BID está en vías de establecer fondos de desarrollo de
inversión, explicó Donald Terry. Aunque la reducción de costos no
llegara a
materializarse, el BID calcula que la cantidad de las remesas se
elevará a 300.000 millones de dólares dentro de diez años. El Fondo
Multilateral de
Inversiones del BID pronostica que el envío de remesas a
Latinoamérica crecerá a un ritmo del 7% al 10% anual, impulsadas por
el nuevo flujo migratorio. El nivel de remesas actual supera a la ayuda exterior que recibe
Latinoamérica en conjunto. Y en seis países excede en un 10% de su
producto interior bruto (PIB): Haití, el 17%; Nicaragua, 14,4%; El
Salvador, 12,6%; Jamaica, 11,7%; República Dominicana, 10%, y Ecuador, 10%. México es, con diferencia, el mayor beneficiario, con un monto de 6.800
millones de dólares, que equivale a los ingresos por turismo, casi al
doble de las exportaciones agrícolas y a dos tercios de las ganancias
que deja la industria del petróleo. Le sigue Brasil, con 1.900
millones, y República Dominicana, con 1.750 millones. El Salvador recibe 1.580 millones de dólares, que suponen siete veces
la cantidad de las inversiones directas del extranjero. En República Dominicana, el dinero de los emigrantes representa el
triple de las exportaciones agrícolas y las que llegan a Colombia son
equiparables a la mitad de los ingresos que obtiene el país por las
exportaciones de café. Oleada
migratoria La oleada migratoria que se ha producido en Ecuador en los últimos años
lo ha convertido en el país que ha experimentado un crecimiento más rápido
en los ingresos por remesas, que ascienden a 1.200 millones de dólares. El informe del BID no incluye las remesas a Cuba, que se calculan en
1.000 millones de dólares anuales. "La mayoría de las remesas son
de gente pobre en Estados Unidos enviando dinero a gente pobre en
Latinoamérica", afirmó Terry. El emigrante latinoamericano medio
en Estados Unidos suele ganar con
su trabajo entre 20.000 y 26.000 dólares brutos al año. |
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