|
Entrevista a Henrique Salas Romer Roberto Giusti
Para Henrique Salas Romer el regreso de Chávez a Miraflores, lejos de significar su consolidación en el poder, implica la prolongación de una agonía evidente en el debilitamiento del Gobierno, la fragmentación de las Fuerzas Armadas y en la mayoría de una sociedad civil que no está dispuesta a aceptar la imposición de un proyecto totalitario. Salas no cree en el llamado al diálogo formulado por el repuesto presidente Chávez y aduce sus razones para explicar el fracaso del gobierno provisional de Carmona Estanga. 'Luego del asesinato de las personas que manifestaban pacíficamente, el gobierno de Hugo Chávez rompió el orden constitucional, y el gobierno provisional, en lugar de restablecerlo, lo violó de manera flagrante al clausurar la Asamblea Nacional, eliminar los poderes sin fórmula de juicio y arrogarse la autoridad para destituir a cualquier gobernador o alcalde'. _¿Tienen otra manera de actuar los gobiernos de facto? _Lo que pasó es que hubo una reacción natural entre quienes no han estado jugando a favor o en contra de Chávez, sino defendiendo sus derechos y que ahora ven una dictadura con forma democrática convertida en una democracia con forma de dictadura. Pedro Carmona, hombre bueno y honorable, quedó atrapado entre dos conspiraciones, una dirigida a derrocar a Chávez y otra a dejar afuera a los partidos y a la sociedad civil. Chávez regresa queriendo dar la impresión, por contraste, de que él es un demócrata, mientras que los problemas del país siguen intactos. _Según lo que usted afirma del efímero gobierno de Carmona, ¿su derrocamiento fue lo mejor que pudo haber pasado? _Había el temor de que eliminada la figura de Pedro Carmona podríamos tener a otra persona con las mismas autoridades con que había sido investido. Hubo una error de percepción histórica. Trataron de ajustar el Gobierno de transición al modelo de 1958, sin tomar en cuenta que ya no somos la Venezuela semirrural de aquella época, sino una sociedad civil organizada luego de 40 años de vida democrática. Tampoco tomaron en consideración la necesidad de tener un piso político. Todo eso conduce al regreso de Chávez, frente a quien el país ya tomó una decisión. _Las manifestaciones de apoyo que recibió el sábado parecen indicar todo lo contrario. _La percepción sobre lo ocurrido fue que un gobierno de ultraderecha había tomado el poder y que iba a actuar en contra del pueblo. Eso, por contraste, hizo aparecer a Chávez como un demócrata, cosa que no es. Hubo un momento mágico de solidaridad, pero Jesucristo fue aclamado una semana antes de ser crucificado. En este momento hay una situación terriblemente explosiva por razones económicas y sociales. Hay saqueos en diferentes ciudades y no en solidaridad con el presidente Chávez sino por el hambre y el desempleo. _¿Cómo observa el futuro de este Gobierno con las Fuerzas Armadas divididas y más de la mitad del país en contra? _Aquí nada está descartado. Si antes con los paros y grandes marchas quedó demostrado que Chávez tenía perdida la calle, la ficción de que goza del apoyo unánime de las Fuerzas Armadas también ha quedado quebrantada. Yo veo un régimen profundamente debilitado, aun cuando pueda vivir una corta etapa de resurgimiento gracias a los elementos emocionales. La olla seguirá cogiendo presión y yo le pediría a la gente que no dé ni un paso atrás en la defensa de sus derechos. _¿No cree en el llamado al diálogo invocado por Chávez? _En este momento a él le conviene llamar al diálogo y quisiera creer que no solamente lo va a promover sino que rectificará, pero no lo creo. _¿Sigue en pie el proyecto totalitario? _Sin duda, porque está en los genes de Chávez y forma parte de su propia personalidad, que no acepta disentimientos, pluralidad de ideas y que entiende el ejercicio del poder como el comando de una tropa. El se ha limitado a tratar de mantener las formas para evitar una reacción internacional que pudiera dar al traste con su gobierno. _¿Qué piensa usted que debería hacer la oposición? _En este momento en la Asamblea Nacional hay un bloque autónomo que tiene 47% de los votos e impide los atropellos que ocurrían en el pasado, pero si continúa el deterioro que estamos observando en los parámetros económicos y en la situación social y política, va a crecer el porcentaje de personas inconformes con un gobierno de tendencias totalitarias que tarde o temprano va entrar en conflicto definitivo, no sólo con la sociedad civil sino con la FAN. _¿Ese conflicto implica otro golpe de Estado? _Es necesario llamar a una nueva elección en que podría participar Hugo Chávez. Eso es algo que debe decidirlo él, pero el país reclama una nueva consulta popular porque sólo ella puede darle legitimidad a un gobierno. Chávez ha sometido al país a condiciones tan extremas que para su propio bienestar se requiere buscar un camino que le permita refrescar su mandato o darle la oportunidad a otros de acceder al poder.
|
|