En defensa del neoliberalismo

 

La historia secreta de un fracaso militar

 

Dubraska Romero Z.

Hasta ahora el número de oficiales activos investigados en el golpe de Estado se desconoce. Lo único claro es que las cúpulas castrenses están siendo sacudidas con cambios ordenados por el presidente Chávez y que aproximadamente cuarenta generales y almirantes podrían ser enjuiciados en la Corte Marcial por el delito de traición y rebelión a la patria.

Individualidad, intereses personales, egoísmo entre militares, falta de cohesión en los mandos superiores y una equivocada estrategia en la planificación y conducción en las operaciones dejan al descubierto un liderazgo militar débil, al menos en las fuerzas contrarias al Presidente. Su forma improvisada de intentar romper el hilo constitucional los delató.

Esta situación determinó que el general Raúl Baduell se convirtiera en el conductor de un rescate exitoso y así pudiera contribuir a devolverle el poder a Chávez. Eso, más el conocimiento de la estrategia y la táctica del contraataque.

Baduell, quien se declara "constitucionalista", logró sumar fuerzas aliadas y convertir el batallón de Paracaidistas en un verdadero bunker al que se sumaron los generales Verde Graterol, Dubront Torres, Torres Finol, Acevedo y el contralmirante Maniglia. Con esta convocatoria, Baduell logró apoderarse del eje central del país, al menos en cuanto a fuerzas y unidades se refiere. Contaba con el arma estratégica y el poder de combate más fuerte del territorio nacional. La IV División Blindada, integrada por cuatro brigadas, siete batallones (tres batallones de paracaidismo, uno de apoyo paracaidista y tres batallones de apoyo), cuatro grupos de artillería (incluido uno con sistema autopropulsado), siete compañías, cinco batallones de tanques AMX-30 y uno AMX-13 y tres grupos de caballería motorizada. Sin dejar de mencionar los aviones F-16 y los barcos de la escuadra, aun cuando dos de las fragatas misilisticas están inoperantes.

A los "azules", como militarmente se conoce a las fuerzas aliadas, se les sumó el general Julio García Montoya, quien a pesar de no tener tropas colaboró en las coordinaciones con Baduell. El lado occidental se sumó con la participación del general (GN) José Lara Guzmán. La 31 Brigada de Mérida también se incorporó y el general Wilfredo Silva colocó su unidad a la orden.

La guarnición militar apostada en el área metropolitana de Caracas fue la más dividida y el Fuerte Tiuna se convirtió en un gran campo de batalla (en el papel) donde había negociaciones entre un bando y otro, repartición de cargos, confusión y división en los cuadros medios y bajos. Mientras el general Jorge García Carneiro -jefe de la III División de Infantería- mantenía su posición, el para ese entonces comandante general del Ejército, general Efraín Vásquez Velazco, ordenaba el acuartelamiento total al personal adscrito a estas instalaciones.

El resto fue confusión militar, división y contraórdenes que concluyeron con una toma certera por parte del Regimiento de Guardia de Honor del Palacio de Miraflores.

Al rescate del comandante

El apoyo del contraalmirante Maniglia implicó la presencia del Comando de la Escuadra de la Armada: seis fragatas misilísticas; seis buques (cuatro de apoyo, el buque escuela Simón Bolívar y el buque oceanográfico), seis unidades costeras y dos submarinos.

Por su parte, los generales José Lara Guzmán, jefe del Comando Regional 3 en Zulia, y Dubront Torres, jefe del Regional 2 en Carabobo, fueron los primeros en sumarse por parte de la Guardia Nacional. Estas unidades agrupan tres destacamentos cada una, con un promedio de tres compañías integradas por entre 80 y 100 guardias nacionales.

La Fuerza Aérea bajo el mando de los generales Acevedo y Torres Finol aportó a la fuerza leal las siguientes unidades: nGrupo de transporte 4: a la orden de la Presidencia de la República y de la Casa Militar. Tiene dos aviones: un Boeing 737 y un Gulfstream II; y cuatro helicópteros: dos Bell 414, y dos Cougar.

Grupo 10: cinco helicópteros Aluette III, seis helicópteros UH y otros quince helicópteros más entre Cougar y Super Puma.

Grupo 16: veintidós aviones F-16, de los cuales sólo están volando 15.

Otro comando operativo dentro de la FAV es Defensa Aérea; subdividido en un sistema de armas (misiles) y vigilancia y control (radares).

El viernes 13 de abril, el personal militar de todo el país recibió el bono de 594 mil bolívares por concepto de alimentación.

Al descubierto

El fiscal general Isaías Rodríguez solicitará el antejuicio de mérito a los generales de División del Ejército Efraín Vásquez Velasco, vicealmirante Héctor Rafael Ramírez Pérez, general de Brigada (AV) Pedro Antonio Pereira Olivares, general de Brigada (AV) Daniel Lino José Comisso Urdaneta y contralmirante Carlos Molina Tamayo como ideólogos del golpe en el sector castrense.

El general de División Julio García Montoya asumió la Comandancia del Ejército.

El nuevo jefe del Comando Unificado de la Fuerza Armada Nacional (Cufan) será el general de División Nelson Benítez Verde, en sustitución del general de División Manuel Antonio Rosendo

El general de Brigada José Aquiles Vietri Vietri asumirá la dirección de la Academia Militar.

El nuevo jefe encargado de la Casa Militar es el coronel Armirien Moreno, hasta ahora subjefe de la Casa Militar.

En la Guardia Nacional sigue la división entre los oficiales radicales que apoyan al general Camacho y los institucionalistas. Ninguno de los dos bandos acepta al general Francisco Belisario como comandante general de la GN.

Los errores del golpe fueron analizados por un grupo de oficiales de la Escuela Superior del Ejército. Estas son algunas de sus conclusiones: la insubordinación pretendió alcanzar el éxito a través del factor sorpresa, no tomaron en cuenta el papel de la Fuerza Aérea.

No sustituyeron a los jefes naturales de la Casa Militar. Abandonaron el centro de poder de todo el país: el palacio de gobierno. No hicieron presos a los líderes naturales y fichas leales al presidente Chávez, como el general Raúl Baduell. Desestimaron la participación de los cuadros medios, los cuales se convirtieron en pieza clave para el éxito de las operaciones diseñadas por Baduell. La división en el Ejército por la obtención de cargos en el nuevo gobierno favoreció que las fuerza aliadas le devolvieron a Chávez el poder.

Una vez que el gobierno de Carmona designó al vicealmirante Héctor Ramírez Pérez comenzaron los problemas. En el Ejército lo desconocieron como máximo jefe castrense.

Los generales Gonzalo García Ordóñez, Rommel Fuenmayor y Enrique Medina sostuvieron una acalorada discusión en la Comandancia del Ejército porque cuestionaban a Ramírez Pérez. Los oficiales manifestaron que el Ejército era la fuerza con más antigüedad y tenía que tener el control militar del país.

El general Raúl Baduell se creció como líder natural en la FAN y su ascendente es ahora mucho mayor. Al menos es el comentario en los pasillos castrenses.

El general Manuel Rosendo engrosa la lista de los militares investigados porque a última hora se plegó a las fuerzas contrarias al Presidente y suscribió un comunicado público del ex comandante general del Ejército, Efraín Vásquez Velazco.

Estos son algunos de los oficiales que según el Alto Mando de la FAN integran la lista de perdedores de las fuerzas "rojas" (adversos al presidente Chávez).

El Ejército fue factor determinante tanto para la victoria (convocatoria efectiva por parte del general Raúl Baduell) como para la derrota (división y obtención de cuotas de poder).