Los perdedores formarán su equipo propio
JOSE BRECHNER
Por fin los latinoamericanos se alejan de esa pesada carga
continental que son los países del primer mundo. Aquellos
que comenzaron la carrera hacia la prosperidad y el
desarrollo al mismo tiempo que ellos, pero se adelantaron
demasiado. Falta imperdonable para los que no toleran la
derrota, por tanto, formarán su propia liga de Países
Mediocres de América.
El Grupo de Río, en la Cumbre de la Unidad de América Latina
y el Caribe que se reunió en Playa del Carmen, en la que
participaron 32 países menos Honduras --que no fue invitada
porque se ajusta a las leyes y no gusta del socialismo y la
dictadura-- decidió separarse oficialmente de los Estados
Unidos y Canadá para aglutinarse exclusivamente entre ellos
bajo una nueva bandera internacionalista.
La picante ensalada formada por dictadores, macacos y pocos
estadistas, se convierte así en un triunfo adicional para
Hugo Chávez y un fracaso más para Barack Obama.
La ironía es que jamás hubo un gobierno norteamericano más
izquierdista y condescendiente con los socialistas que el de
Obama, y los que plantean el apartamiento de la potencia son
los más izquierdistas que gobernaron América Latina en los
últimos 30 años.
Los norteamericanos no llegan a entender, que los progres
los odian no por lo que hacen sino por lo que son. El mismo
motivo por el que los desprecian los musulmanes y las demás
culturas atrasadas y acomplejadas del mundo. Los originarios
y los progres detestan a los que no son sus iguales, y para
ser como ellos hay que retroceder mil años.
La Liga de los Perdedores tiene su razón de ser. Cuando un
equipo deportivo pierde consuetudinariamente lo relegan a la
división inferior. En esta competencia, hay que reconocer
que los genios políticos latinoamericanos tuvieron la
decencia de aceptar su incapacidad y todos pasaron a la
categoría amateur por propia voluntad.
¿Cuál es la razón por la que 32 países con clima bonancible,
exuberantes riquezas naturales y extensos territorios aptos
para el desarrollo y la vida próspera se hayan quedado al
margen de la historia? La respuesta es una sola: El respeto
a la ley.
A diferencia de los anglosajones, los latinos abusan de la
transgresión constante y sin límites. Festejan la viveza
criolla que no es más que estupidez colectiva. Evaden
impuestos, modifican las leyes para beneficio personal,
carecen de ética, de respeto al prójimo, desfalcan al estado,
violan toda norma descaradamente. Y donde no hay ley, orden,
ni justicia, no puede haber civilización ni progreso.
El nuevo ente de fracasados servirá para que obedezcan sin
impedimentos al emperador Hugo I, que intentará controlar el
nuevo mamarracho colectivo. Sumisión al venezolano significa
dinero extra para sus bolsillos y salirse del esquema
democrático por completo, como hizo Evo Morales que tiene
bajo su dominio a los poderes Ejecutivo, Legislativo
Judicial; la Corte Electoral y las Fuerzas Armadas. A cambio,
el dictador permite el libre narcotráfico, que disemina sus
ganancias en el comercio local amparando una economía ilegal
pero dadivosa.
El matrimonio Kirchner controlaba el poder político, pero
sufrió un fuerte revés al perder el control del congreso
nacional, aunque sigue teniendo el poder económico. Correa y
Ortega en sus respectivos países también tienen autoridad
casi absoluta.
Bajo esas condiciones no pueden lidiar con las exigencias
democráticas de los Estados Unidos y Canadá. Los
latinoamericanos se juntarán con Irán, Rusia y los árabes
que son menos rigurosos y tienen plata, aunque no son
precisamente generosos.
La formación de la nueva OEA sin los norteamericanos, que
contribuyen con el 60 por ciento para su presupuesto,
necesitará de abundantes fondos para funcionar. El dinero
obviamente tendrá que salir de algún lugar, y qué mejor que
de los bolsillos de los ciudadanos latinoamericanos, que
pagarán de sus impuestos para que algún diplomático de
pacotilla pariente, amigo o socio del gobernante, siente sus
almorranas en una lujosa residencia, rodeado de serviles
funcionarios que le harán la vida ciertamente confortable.
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