En defensa del neoliberalismo
 

Bush y las Américas: Los próximos 4 años

 

Otto J.Reich

Los analistas políticos de las Américas se están preguntando cómo enfocará la región una segunda administración Bush. La mayoría de ellos está razonando erróneamente porque está partiendo de premisas equivocadas. Creen que la administración no se ha ocupado de la región después de los ataques del 11 de septiembre. Los hechos demuestran lo contrario. Nadie puede pronosticar qué hará una segunda administración Bush, pero habiendo pasado tres de los pasados cuatro años dentro de la misma, ayudando a elaborar sus políticas, recomendaría a los que quieren prever el futuro que simplemente examinen el pasado.

Hoy, el hemisferio occidental afronta serios desafíos que hay que confrontar. Pero basta con considerar los últimos tres años y medio para ver lo mucho que hemos avanzado. Al principio de la admnistración Bush, muchos países del hemisferio estaban en circunstancias aún peores que las actuales. El hecho, sencillo pero frecuentemente pasado por alto, es que el presidente Bush heredó una situación terriblemente peligrosa y que actuó enérgicamente para revertirla.

Sólo piensen en cómo era el cuadro de la región en el 2001. Argentina estaba atravesando una contracción económica el doble de profunda que la Gran Depresión de los años 30. Brasil y Uruguay estaban a punto de seguir a Argentina en la senda del colapso. Colombia estaba abrumada bajo el ataque de 40,000 terroristas y desesperados narcotraficantes. Profesionales, gerentes y empresarios estaban abandonando masivamente el país.

En Venezuela, un ex golpista electo presidente estaba empezando a socavar las instituciones democráticas mientras alentaba a extremistas en el exterior. En Haití, EEUU había gastado casi $3,000 millones en restaurar a Aristide al poder. El resultado había sido continuada pobreza, corrupción, violación de derechos humanos y narcotráfico. Las frágiles economías caribeñas estaba a punto de sufrir un devastador golpe a su turismo como resultado de los ataques del 11 de septiembre.

El resto del hemisferio no estaba mucho mejor. Perú, Ecuador, Bolivia, Guatemala y Nicaragua, entre otras naciones, afrontaban inestabilidad política, extrema pobreza, crimen, terrorismo y narcotráfico. Los problemas no sólo estaban destruyendo el presente, sino robándole a los ciudadanos la esperanza en un futuro mejor.

El presidente Bush tomó enérgicas medidas para confrontar las peores crisis al mismo tiempo que trataba de resolver las causas de las otras. Aumentó la ayuda a la asediada democracia colombiana; canalizó asistencia financiera a aquellos países del cono sur que dieron los pasos necesarios para corregir sus subyacentes fallas estructurales.

Propuso políticas inovadoras como la Cuenta del Desafío del Milenio (MCA); la Proclamación 212 F (negar visas a individuos corruptos); la Asociación para la Prosperidad (con México), la Tercera Iniciativa Fronteriza (para el Caribe) y el Area de Libre Comercio de Centro América (CAFTA).

Los resultados de estas y otras iniciativas pueden medirse en términos de seguridad, democracia, prosperidad y buen gobierno.

Algunos ejemplos: las economías del hemisferio han empezado a crecer de nuevo, incluyendo Argentina y Brasil.

Alvaro Uribe, el presidente de Colombia, sumamente respetado en Washington por su valor y su honestidad, ha puesto a los narcoterroristas a la defensiva y ha presidido una vigorosa recuperación que ha revertido la hemorragia de recursos financieros y humanos. Los presidentes de América central han dicho que CAFTA es la iniciativa más importante que EEUU haya tomado para América Central en un siglo.

Una proclama presidencial globaliza y formaliza la iniciativa anticorrupción iniciada por la Oficina del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado en el 2002. EEUU ya no albergará delincuentes que roban a sus pueblos, ya sean estos políticos o del sector privado.

La MCA cambia muy positivamente la filosofía de ayuda exterior de EEUU. Sólo países que se ayuden a sí mismos serán elegibles para un nuevo fondo de $5,000 millones. Los solicitantes tienen que satisfacer estándares políticos, económicos y sociales. Para calificar, las naciones tienen que defender las libertades civiles, promover la libre empresa, luchar contra la corrupción e invertir en programas sociales como salud pública y educación.

El presidente Bush consiguió la Autoridad para Promover el Comercio por primera vez en ocho años. Sabe que el libre comercio no es sólo el único instrumento para el crecimiento económico, sino también para la innovación y la creación de empleos.

A través de la Comisión de Ayuda a una Cuba Libre, Bush empezó a preparar a EEUU para el fin de la dictadura de Castro al mismo tiempo que daba pasos para acelerar su fin, como la expulsión de un número sin precedente de espías castristas, la denuncia de su contínua violación de los derechos humanos y la ruptura de la barrera con la que Castro le niega acceso a la información a su pueblo.

Queda mucho por hacer. Castro todavía tiraniza a su pueblo y Chávez parece querer hacer lo mismo en Venezuela. En los Andes, los cultivadores de coca y los extremistas se han unido para amenazar los gobiernos democráticos, y ya consiguieron sacar a un honesto demócrata de su cargo. El presidente Sánchez de Losada se vio obligado a renunciar el año pasado bajo la presión de sanguinarias turbas.

El pasado no permite conocer el futuro, pero ofrece claves para avizorarlo. Al igual que en el caso de otro presidente que tuve el privilegio de servir, Ronald Reagan, las iniciativas formuladas en el primer período de Bush empezarán a dar resultados en el segundo. De ser así, en los próximos cuatro años EEUU ayudará a aquellas naciones que se ayuden a sí mismas, ampliando los derechos individuales y las oportunidades para todos, y no aquellas que sigan políticas anacrónicas y desprestigiadas. Estados Unidos se opondrá enérgicamente a los que violen los derechos humanos de sus ciudadanos o socaven los de sus vecinos. Estas son buenas noticias para la democracia y el desarrollo, y malas nuevas para los dictadores y los demagogos.

Ex secretario de Estado Adjunto y enviado especial del presidente para el Hemisferio Occidental 2001-04.