En defensa del neoliberalismo
 

 

                                                
                                                Chavismo: Un gran problema

 

 

 

National Review: Symposium


Eneas Biglionees:

"Hugo Chávez es una amenaza para América Latina y no para los Estados Unidos. Su futuro depende excesivamente de los altos precios del petróleo y del dinero de los contribuyentes venezolanos. El presidente George W. Bush debería unir a las Américas empujando acuerdos de libre comercio con todos los países interesados y recordándoles que la clave de la prosperidad está en mercados abiertos y un vigoroso estado de derecho. 

Los mercados abiertos permiten el libre flujo de capital humano y no-humano, y el imperio del derecho protege la propiedad privada. Por otra parte, la ayuda sólo ha demostrado promover la corrupción. No es la solución a la largo plazo para la región.


Sólo es cuestión de tiempo antes de que América Latina se de cuenta de que los programas socialistas de Chávez solo son promesas huecas, pura propaganda, y que el único camino hacia el desarrollo sostenido está en seguir los consejos de Estados Unidos. El otro camino nos lleva a la desesperación, aislamiento y hambre tipo cubano."

Eneas Biglionees es director de programas del Hispanic American Center for Economic Research.
 


La semana pasada, el dictador de Venezuela perseguía al presidente de Estados Unidos mientras éste viajaba por América Latina. En respuesta al comportamiento de Hugo Chávez, National Review Online le ha preguntado a varios observadores de la región: ¿Qué puede y debe hacer Estados Unidos en relación con Hugo Chávez? ¿En qué medida representa una amenaza para nosotros y para nuestros aliados en la región?

Carlos A. Ball:

"Atacar e insultar al presidente Bush tiende a aumentar la popularidad de los político de América Latina, algo que nos dice mucho sobre las (pobres) relaciones hemisféricas.

Es deplorable que Estados Unidos haya estado hacienda enemigos entre nuestros tradicionales amigos latinoamericanos, con la explosión de la burocracia, funcionarios consulares hostiles han estado tratando a los turistas como potenciales terroristas y a los inversores como presuntos narcotraficantes.

Chávez está empujando una agenda abiertamente comunista, guiada por el más experimentado de los enemigos de la libertad y de los EEUU, Fidel Castro. Pero Estados Unidos no ha estado vendiendo ideales capitalistas a América Latina, todo lo contrario. Los llamados “acuerdos de libre comercio” son largas y complicadas negociaciones para abrir la puerta a unos pocos bienes y servicios mientras se mantienen herméticamente cerradas para otros que los políticos quieren mantener bajo el firme control de los cabilderos, empresarios, granjeros y sindicatos.

“Emparejar el terreno de juego”  significa más desempleo en América Latina y “rechazar el trabajo infantil” no significa que los jovencitos pobres vayan a ir a la escuela sino que tengan que trabajar en condiciones mucho peores en la economía informal.

Los empresarios latinos acusan a Estados Unido de usar un doble lenguaje, de defender el libre comercio en teoría mientras aplican políticas mercantilistas y proteccionistas. Al mismo tiempo, los intelectuales y dirigentes políticos latinoamericanos perciben al gobierno de Estados Unidos como el portavoz  de los grandes intereses empresariales. De esta forma, el problema sigue creciendo y pocos comprenden la verdadera tragedia.  

Chávez es un canalla que está aprovechando esta situación."

— Carlos A. Ball is editor of AIPE.


Comentario de neoliberalismo.com

 

Nuestro amigo Carlos Ball es un campeón de las ideas del liberalismo. Aunque estamos de acuerdo con la mayoría de sus ideas, nos parece conveniente hacer algunas observaciones. De entrada, atención, ¿quiénes son nuestros “tradicionales amigos latinoamericanos”? Reflexionemos sobre esto. Por otra parte,  Estados Unidos no puede ignorar la nueva realidad de la época del terrorismo. Cualquier gran ciudad americana puede ser víctima de un ataque devastador. No podemos simplemente ignorar esa realidad. Es cierto que Estados Unidos necesita de funcionarios consulares inteligentes y de orientaciones prudentes por parte del Departamento de Estado. Pero no es una situación fácil.


Teóricamente. todas las críticas que se hacen a la política americana del libre comercio son justas. Su única debilidad radica en que ignoran la realidad política. Porque la realidad es que existen poderosísimos intereses que sufrirían con el libre comercio y que son opuestos al mismo. Los teóricos pueden ignorar esto. Los que no están postulados para ningún cargo pueden ignorar esto, no les hace falta ningún apoyo. En neoliberalismo podemos criticar a todo el mundo. Pero el que quiera ser electo para un cago importante y conseguir algún poder real, se ve obligado a hacer concesiones. No hacerlas significa condenarse a la derrota y, por consiguiente, dejarle el campo abierto a los enemigos de sus ideas. Es decir, a los opuestos, en principio, al libre comercio.


El presidente Bush es un partidario del libre comercio. La mayoría de los republicanos son partidarios del libre comercio. Los demócratas, por su parte, que dependen del apoyo de los sindicatos, son ferozmente opuestos al mismo. Es neoliberalismo nos parece importante comprender esta distinción. Entre los partidarios 60% del libre comercio y los opositores 100%, preferimos a los partidarios 60%. No es lo ideal pero es lo mejor. El Congreso controlado por los demócratas significa el fin del libre comercio con América Latina. Y esto es muy negativo para nuestro continente.