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El portal de Yoani
Diosmel Rodríguez
Miami, 16 de diciembre, 2007
rdiosmel@yahoo.com
www.partidortodoxo.org
Me
da gusto, que el sitio online de Yoani, haya despertado ciertas
expectativas en el exterior, y no dudo que de alguna manera llegue
también a algunos lectores en la isla de Cuba, pero al mismo tiempo
lamento que algunos de sus principales trabajos, aunque menos
pintorescos - pero si con mayor profundidad práctica- no hayan
recibidos mayores comentarios Por ejemplo, su trabajo del 22 de
Octubre, 2007 “Yo sospecho, tú sospechas, todos sospechamos”, no ha
recibido aportación alguna en su webblog. Mientras que su trabajo
del 7 de Diciembre, 2007 “Los que no dan la cara” ha recibido dos
comentarios, y uno de ellos, sin valor alguno.
Yoani Sánchez
En estos trabajos se definen dos cosas: el síndrome de la
indefensión adquirida a partir del miedo, como resultado de la
estrategia de control social y el comportamiento cívico, como
antídoto del miedo político.
Sobre
la cuestión del miedo se ha escrito bastante: Un general
norteamericano de la Segunda Guerra mundial argumentaba: “El valor
no es la falta de miedo, sino la capacidad que tiene el individuo, a
despecho del miedo que siente, de seguir adelante”.
En los métodos de la lucha no violenta, también se analizan las
implicaciones negativas de la lucha clandestina, como reforzamiento
del factor miedo. El ex secretario de Estado norteamericano, Warren
M. Christopher en una conferencia sobre el Terrorismo, efectuada en
el Medio Oriente, aseguró que lo más difícil en la lucha contra el
terrorismo era la decisión de inmolarse de sus perpetradores, ya
que no se les puede persuadir ni
intimidar con otras medidas, porque no hay sanción mayor a la
muerte.
El
castigo produce un comportamiento involuntario que sirve como
mecanismo de sometimiento. En los animales más feroces da un
resultado positivo, se conoce como domar o
amaestrar a las fieras. En los seres humanos y con igual
propósito se utilizan los mismos mecanismos.
Las
masas, en su conjunto se comportan y actúan, bajo las mismas reglas
del código animal. Sólo unos pocos (los líderes) tienen la capacidad
de revertir ese comportamiento y aplicar -a diferencia de los
animales- componentes de inteligencia.
El
problema se complica cuando los líderes no tienen la capacidad y el
entrenamiento para poder discernir o establecer una estrategia. Los
líderes naturales o caudillos han surgidos en sociedades bajo
circunstancias específicas y realidades ya preconcebidas. Así, los
regímenes totalitarios han tenido en cuenta los disímiles factores
que interactúan en la compulsión social y aplican la profilaxis, o
sea la represión preventiva.
La
represión preventiva tiene dos componentes básicos,
(: ) la individualización del
conflicto; y el castigo directo para infundir miedo, lo que se llama
medida ejemplarizante, puede incluir hasta la pena de muerte.
El
miedo tiene una sola manera de controlarse, ejercitando el peligro.
El desafío y el riesgo son atributos imprescindibles en la condición
de líder. Es lo que convoca al riesgo colectivo, necesario para la
desobediencia civil, que a su vez es parte fundamental de la
estrategia denominada como la represión saturada. O sea, cuando el
poder pierde la capacidad logística para la represión, ya sea física
o psicológica.
En el
caso cubano y ahora se repite en el fenómeno venezolano, los
luchadores políticos aceptan de hecho la auto represión. Cualquier
mensajero del poder le puede imponer una sanción de privación de
libertad virtual y lo bueno que este individuo actúa en consecuencia
de ello. Es cotidiano ver los funcionarios y agentes de los
regímenes totalitarios o autócratas, decirles a los opositores, “te
voy a meter preso, te vamos a echar 30 años de cárcel” y lo peor,
que se esta represión psicológica se asume como un hecho real,
aunque no escapa de una posibilidad real.
Un análisis serio, que
pretenda encontrar formas de enfrentar este comportamiento humano y
desmontar los mecanismos de control social totalitario, tiene que
pasar por lo planteado por Yoani Sanchez: “… la mejor forma de
burlar a los “segurosos” es hacer público todo lo que uno piensa.
Al firmar con el nombre,
al decir por lo alto las opiniones y al no esconder nada, les
desarmamos sus oscuras maniobras de vigilancia.” No sólo se desarma
sus maniobras de vigilancia, sino que se desmonta su estrategia de
autocontrol social. Los funcionarios y agentes tienen autonomía para
intimidar, pero no para actuar. Las detenciones y encarcelamientos
tienen diferentes niveles de aprobación, pero cuando estos se
utilicen como mecanismo de lucha, el poder se fractura por la
represión saturada.
Continúa Yoani: “Todos
sospechamos de todos. Del que no se pronuncia afirmamos que “en algo
andará”; si por el contrario se muestra extrovertido le ponemos el
cuño de provocador infiltrado. Dudamos del vecino que nos sonríe
mientras mira lo que llevamos en la jaba, del amigo que viene a
visitarnos en momentos demasiados estratégicos y del familiar que
nos convida a desbarrar por el teléfono. Recelamos del que se va,
porque quizás está pasando a cumplir órdenes desde afuera, y nos
guardamos del que critica -aquí adentro- porque su actitud puede ser
un cebo para los incautos”.
“… las sucesivas
irrigaciones de paranoia han funcionado. De agentes de la CIA y
miembros de la Seguridad del Estado están poblados nuestros miedos.
El temido “topo” que todos podemos ser -y del que todos nos
cuidamos- es la más eficaz de las mordazas y ha sido el más efectivo
y logrado camino de la desunión”.
La desconfianza, como
parte de los mecanismos de control, por parte de las estructuras de
poder, tiene que enfrentarse con conocimiento de causa, aquí
volvemos a lo postulado (?) por
Yoani, pero debe ser parte de todo un programa de capacitación de la
oposición política. La oposición no puede ser un fenómeno político
de decisión empírica, sino todo un proceso de reacción premeditada y
planificada ante las diferentes manifestaciones y escenarios
sociales.
La compulsión social es
el método por excelencia para vencer el miedo. Las masas enaltecidas
se enfrentan al poder, para llevarlas ahí es necesario capitalizar
sus intereses y motivaciones, bajo esas premisas actúan los
populistas, y les incorporan un poder adicional, la falta de
escrúpulos al actuar.
Este
fenómeno de las tiranías ha sido preocupación para muchos de los
estudiosos del comportamiento de los seres humanos, un
comportamiento racionalmente casi incomprendido. Unos cuantos
siglos atrás, el escritor y político francés Étienne
de La Boétie (1530-1563)
produjo uno de los
textos fundamentales en la reflexión sobre la libertad. Su inquietud
esencial era desentrañar el por qué los hombre se someten a los
tiranos, cuando de unirse, podrían alcanzar rápidamente su
liberación. La cuestión a dilucidar son las razones de la obediencia
voluntaria de los muchos al poderoso: "Si un tirano es un solo
hombre y sus súbditos son muchos, ¿por qué consienten ellos su
propia esclavitud?".
A los
18 años escribió el “Discurso sobre la servidumbre voluntaria o
el Contra uno”, y fue publicado en 1576.
El texto de La
Boetie plantea la cuestión de la legitimidad de cualquier autoridad
sobre un pueblo y analiza las razones de la sumisión.
Fragmentos
“…
es realmente
sorprendente -y, sin embargo, tan corriente que deberíamos más bien
deplorarlo que sorprendernos- ver como millones y millones de
hombres son miserablemente sometidos y sojuzgados, la cabeza gacha,
a un deplorable yugo, no porque se vean obligados por una fuerza
mayor, sino, por el contrario, porque están fascinados y, por
decirlo así, embrujados por el nombre de uno, al que no deberían ni
temer (puesto que está solo), ni apreciar (puesto que se muestra
para con ellos inhumano y salvaje).
“ ..no creáis que
ningún pájaro cae con mayor facilidad en la trampa, ni pez alguno
muerde tan rápidamente el anzuelo como esos pueblos que se dejan
atraer con tanta facilidad y llevar a la servidumbre por un simple
halago, o una pequeña golosina. Es realmente sorprendente ver como
se dejan ir tan aprisa por poco que se les de coba. Los tragos, los
juegos, las farsas, los espectáculos, los gladiadores, los animales
exóticos, las medallas, las grandes exhibiciones y otras drogas eran
para los pueblos antiguos los cebos de la servidumbre, el precio de
su libertad, los instrumentos de la tiranía.”
“ …no puede creerse
hasta qué punto el pueblo, desde el momento en que está sometido,
cae de golpe en un tal y profundo olvido de la libertad que no es
posible que despierte para recobrarla, y sirve tan espontánea y
voluntariamente que se diría, al verlo, no que ha perdido su
libertad sino que ha ganado su servidumbre”
“ ¡….. pueblos
insensatos, naciones obstinadas en vuestro propio mal y a ciegas a
vuestro bien! Dejáis que os arrebaten, ante vuestras mismas narices,
la mejor y mas clara de vuestras rentas, que saqueen vuestros
campos, que invadan vuestras casas, que las despojen de los viejos
muebles de vuestros antepasados….y tanto desastre, tanta desgracia,
tanta ruina ni proviene de muchos enemigos, sino de un único
enemigo, aquel a quien vosotros mismos habéis convertido en lo que
es…de lo único que dispone además de los seres humanos es de un
corazón desleal y de los medios que vosotros mismos le brindáis para
destruiros.”
El portal de Yoani
Sánchez ha logrado recordarnos algo que muchos vivimos,
(que) fue nuestra propia realidad.
Algunos nos rebelamos contra ella, pero salimos del escenario, ya no
somos parte determinante del juego político de nuestra nación. Si
los cambios necesarios son en Cuba, entonces más que agotar todas
las energías en llevar nuestro mensaje a público que no nos escucha
en el exterior, o cuando lo hace, poco puede hacer por cambiar
nuestra realidad, nos pone ante la disyuntiva: debemos empezar a
gritar hacia dentro, con mayor fuerza, que con la que lo hacemos
hacia afuera. Solo así se irá logrando poco a poco una correlación
de fuerza favorable hacia el valor colectivo. |
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