Las
explicaciones de Obama
Pat Buchanan
Me pregunté, ¿cómo lo lograría?
¿Cómo explicaría Barack a sus admiradores de
la prensa las razones que tuvo para sentarse
silenciosamente en el banco de una iglesia
durante 20 años mientras el reverendo
Jeremiah Wright profería acusaciones
racistas contra la Norteamérica blanca por
difamar a Fidel y a Kadafi y por haber
inventado el SIDA con el propósito de
infectar y matar a la población negra?
¿Cómo podría justificar no haber roto con
Wright cuando este difundía el veneno de
“los Estados Unidos de la América del Ku
Klux Klan” y gritaba “Dios maldiga a los
Estados Unidos”
Mi presentimiento no me engañó. Barack
intentaría convertir el revés en victoria.
Barack estuvo de acuerdo en que las
declaraciones de Wright fueron
“controvertidas” y “divisionistas”,
estuvieron “ cargadas de racismo” y
reflejaban una “visión distorsionada de los
Estados Unidos”.
Pero debemos entender al hombre en su
totalidad y la experiencia de la población
negra de la que provenía el reverendo Wright:
350 años de esclavismo y segregación.
Barack enumeró entonces las quejas de los
negros y nos informó lo que Estados Unidos
debería hacer para poner fin a la división
racial y curar las heridas del país.
La “comunidad blanca” -dijo Barack- debe
empezar a “admitir que lo que aqueja a la
comunidad afroamericana no es algo que sólo
existe en las mentes de los negros, que el
legado de la discriminación y los incidentes
discriminatorios habituales, aunque no tan
manifiestos como en el pasado, son reales y
deben encararse. Y no sólo con palabras,
sino con acciones…”
¿Y cuáles son las acciones que debemos
emprender para curar nuestras heridas y las
de nuestro país?
La “comunidad blanca” debe invertir más
dinero en las escuelas y comunidades negras,
hacer cumplir las leyes de derechos civiles,
garantizar la imparcialidad en el sistema de
derecho penal y proporcionarle a esta
generación de negros las “escaleras de
oportunidades” que las generaciones de
Barack y del reverendo Wright no tuvieron a
su disposición.
¿Qué tienen de malo el pronóstico y la cura
de Barack?
Sólo esto. Se trata de una vieja estafa, del
viejo timo que los estafadores negros han
estado realizando desde que la Comisión
Kemer culpó de los disturbios de Harlem,
Watts, Newark, Detroit y otras cien ciudades
a “cualquiera que no fuera uno de los
revoltosos”, como dijo Nixon.
¿Fue en realidad responsable el “racismo
blanco” de que algunos negros saquearan
las concesionarias de autos y las tiendas de
licores y que incendiaran sus propias
comunidades, como dijera Otto Kerner, quien
fue un icono liberal hasta que los agentes
del FBI lo enviaron a prisión por aceptar
sobornos.
Barack dice que debemos conversar sobre el
problema de la raza en Estados Unidos.
No hay nada que objetar, pero ahora debe ser
una conversación entre dos partes. La
Norteamérica blanca necesita que se escuchen
sus opiniones y no sólo que la reprendan.
Esta vez la mayoría silenciosa necesita que
se escuchen sus convicciones, quejas y
demandas.
En primer lugar, Estados Unidos ha sido
el mejor país del mundo para los negros.
Fue aquí donde 600,000 negros traídos desde
África en barcos esclavistas se convirtieron
en una comunidad de 40 millones, accedieron
a la salvación cristiana y alcanzaron los
niveles más elevados de libertad y
prosperidad que los negros hayan conocido
jamás.
Wright debería postrarse ante Dios y darle
las gracias por ser americano.
En segundo término, en ningún otro lugar
nadie ha hecho más por mejorar a los negros
que los americanos blancos. Desde la
década de los sesenta del siglo pasado se
gastaron incalculables miles de millones en
bienestar social, sellos de alimentos,
suplementos para alquileres, viviendas de
bajo costo, ayudas y préstamos a
estudiantes, servicios legales, Medicaid,
reembolsos de impuestos y programas contra
la pobreza con el fin de equiparar a la
comunidad afroamericana con el resto de la
población.
Gobiernos, empresas y universidades han
discriminado a personas blancas -mediante la
discriminación positiva, los contratos
reservados y las cuotas- al darles prioridad
a los solicitantes negros sobre los blancos.
Iglesias, fundaciones, grupos cívicos,
escuelas e individuos de Estados Unidos han
donado tiempo y dinero para apoyar y
financiar comedores populares, la educación
de adultos, guarderías infantiles, planes de
jubilación y hogares de ancianos para los
negros.
Hemos escuchado las quejas, pero no la
gratitud.
Barack habla de las “escaleras de
oportunidades” para los negros.
Que vaya a Altoona y a Johnstown y pregunte
a los niños blancos de las escuelas
católicas cuántas fueron visitadas
últimamente por reclutadores de la Ivy
League para conceder becas a los niños
blancos que las merecían.
¿Es la Norteamérica blanca realmente
responsable de que las tasas de crímenes y
encarcelamiento de los negros americanos
sean siete veces mayores que las de los
norteamericanos blancos? ¿Es realmente
culpable la Norteamérica blanca de que los
hijos naturales en la comunidad
afro-americana hayan alcanzado el 70%, y que
la tasa de deserción escolar en la enseñanza
preuniversitaria haya llegado al 50% en
algunas ciudades?
¿Es todo esto culpa de la Norteamérica
blanca o, ante todo, un fracaso de la propia
comunidad negra?
En cuanto al racismo, su manifestación más
alarmante es la del delito interracial, en
particular, los delitos interraciales
violentos. ¿Sabrá Barack Obama que el 3% de
las víctimas de los criminales blancos son
negros, mientras que los criminales negros
eligen víctimas blancas el 46% de las veces?
¿Sabrá Barack que las violaciones de blancas
por negros son 100 veces más comunes que a
la inversa, y que los robos de blancos por
negros fueron 139 veces más comunes en los
tres primeros años de esta década que a la
inversa?
Todos hemos escuchado hasta la saciedad lo
que el reverendo Al dice sobre Tawana
Brawley, la violación por deportistas de la
Universidad de Duke y Jena. Todos resultaron
ser patrañas. Pero nada hemos oído de la
epidemia de casos reales de negros asaltando
blancos.
Lo siento, Barack, algunos de nosotros hemos
sabido todo esto antes, desde hace unos 40
años y 40,000 millones de dólares en
impuestos.
Mr. Buchanan is a nationally syndicated
columnist and author of "The Death of the
West" and "The Great Betrayal"
|