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El Che Guevara, ¿Héroe, Villano o Mercancía?
Hernández Cuéllar/
Hace 40 años, el tableteo de ametralladoras llegó a la Quebrada
del Yuro, en Bolivia, pero en un sentido diferente al que
hubiese preferido el comandante Ernesto "Che" Guevara. Allí, el
guerrillero argentino se rindió a sus adversarios y dos días
después fue ejecutado por un sargento del Ejército de Bolivia,
en un salón de clases de la remota localidad de La Higuera.
Mucho ha cambiado el mundo desde aquel 9 de octubre de 1967. Su
jefe y amigo, el dictador cubano Fidel Castro, es hoy día un
moribundo anciano cuyo régimen comunista de 48 años <http://www.contactomagazine.com/cuba5999.htm>
de vida, es blanco de críticas de las principales organizaciones
internacionales de derechos humanos y de gran parte de los
gobiernos democráticos.
El cubano promedio, a quién el Che "liberó del capitalismo",
vive con menos de un dólar al día y una tonelada de silencio por
miedo a ir a la cárcel <http://www.contactomagazine.com/presos.htm>.
La ideología del Che, el marxismo-leninismo, sucumbió ante su
propio fracaso hace casi dos décadas. La Unión Soviética, la
gran potencia de los obreros y campesinos, dejó de existir como
país sin que fuese necesario bombardearla ni invadirla. El
modelo político más admirado por el guerrilero, el régimen
comunista chino de Mao Zedong, sobrevive gracias a que
implementó un dinámico esquema de economía capitalista, que le
ha permitido ser el país que más rápidamente está eliminando la
pobreza en el mundo.
Desde hace mucho tiempo, vivo convencido de que el fracaso
latinoamericano en materia de crear bienestar e instituciones
sólidas que ayuden al desarrollo, a pesar de los casi 200 años
de independencia de la América Hispana, se debe fundamentalmente
a nuestra pésima manera de elegir símbolos. Fuera de pasiones y
simpatías políticas, el Che Guevara es parte de ese estereotipo
nuestro.
Luego de la victoria que consiguió el Che con la toma de Santa
Clara, durante la revolución cubana de finales de los 50, no hay
un solo proyecto guevarista asociado con el éxito. Entre enero y
abril de 1959, cuando estuvo a cargo de la fortaleza militar de
La Cabaña, en La Habana, el Che ejecutó a 550 prisioneros en
paredones de fusilamiento. Poco después, cuando fue nombrado
presidente del Banco Nacional de Cuba, la moneda cubana, el
peso, que estaba a la par de dólar desde finales de la década de
los 40, se desplomó estrepitosamente y nunca más ha recuperado
su valor. Más adelante fue nombrado ministro de Industrias, sólo
para asistir a la destrucción de la infraestructura industrial
cubana. El 24 de abril de 1965, desembarcó en el Congo para
ayudar a las guerrillas comunistas Simba. Siete meses después,
enfermo de disentería y desencantado, huyó del país africano y
escribió en su diario: "esta es la historia de un fracaso".
En 1966 ingresó clandestinamente en Bolivia disfrazado de
empresario y formó con sus colaboradores cubanos y bolivianos,
el Ejército de Liberación Nacional de Bolivia. No recibió apoyo
de casi nadie, murió solo, abandonado, sin un mínimo éxito desde
la victoria de Santa Clara, en diciembre de 1958. Tenía 39 años
de edad. Se le puede dar crédito por haberse puesto del lado de
los pobres, por supuesto, pero sus grandes ídolos Lenin, Stalin,
Mao y Castro también lo hicieron y terminaron sometiendo a los
suyos a horribles hambrunas y represiones políticas <http://www.contactomagazine.com/articulos/libronegrodelcomunismo0407.htm>.
Se le puede dar crédito por haber muerto por sus ideales, sí, pero muchos
de los hombres que ejecutó, también murieron por los suyos.
A cuatro décadas de su muerte, su efigie aparece en tazas de
café, camisetas y otras mercaderías de ocasión, es decir, dentro
del esquema que tanto odió... la sociedad de consumo.
(Hernández Cuéllar es director y editor de Contacto Magazine,
revista que fundó en julio de 1994 en Los Angeles, California. Ha sido
además redactor de la agencia EFE en La Habana, Cuba, San José, Costa
Rica, y Los Angeles, California, así como editor metropolitano del
diario La Opinión de Los Angeles e instructor de periodismo de la
Universidad de California en Los Angeles, UCLA ---
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