Ann Coulter
Para aliviar el dolor de haber perdido su primogénito en la guerra de
Irak, Cindy Sheehan decidió animarse haciendo agit-prop estalinista
frente al rancho del presidente Bush. Es el método de duelo más extraño
que haya visto desde el funeral de Paul Wellstone. Alguien tiene que
enseñarles a estos liberales como estar de duelo.
Llámenme anticuada pero que una madre esté de duelo no la pone más allá
de toda crítica. Tras su tercera aparición en "Entertainment Tonight" ya
no se es una madre sufriente sino una celebridad clase C batallando por
el contrato de un libro.
Nos da pena el hijo de Sheehan, pero la nación entera fue atacada en
9/11. Esto no es sobre su pérdida personal. Estados Unidos ha estado
bajo el implacable ataque de los terroristas islámicos desde hace 20
años, lo que culminó con el ataque en terreno americano el 9/11. No voy
a dejar de luchar, de aniquilar fanáticos musulmanes, de destruir sus
bases, de eliminar a sus patrocinadores y de liquidar sus esperanzas.
Muchas más madres van a sufrir si nuestros militares adoptan la política
de que "nadie puede sufrir."
Afortunadamente, la Constitución pone la autoridad de dictar la política
exterior en el presidente de Estados Unidos, no en el triste personaje
de esta semana. Pero los liberales piensan que, como han podido producir
una madre sufriente, el Comandante en Jefe debe apartarse y dejar que
Cindy Sheehan dicte la política exterior de la nación. Como dijera
Maureen Dowd, es "inhumano" que Bush "no comprenda que la autoridad
moral de los padres que entierran hijos muertos en Irak es absoluta."
No estoy segura que debe significar "autoridad moral" en esa oración,
pero si tiene algo que ver con Cindy Sheehan dictando la política
exterior de Estados Unidos, entonces no, no es "absoluta." Ni siquiera
es condicional, provisional, pasajera, teórica o efímera.
Las insuficiencias lógicas, intelectuales y éticas de semejante
afirmación son abrumadoras. Si un hijo muerto quiere decir que nadie
puede ganarle una discusión, ¿qué pasa con dos hijos muertos? ¿Y si la
persona que está discutiendo con usted también ha perdido un hijo en
Irak y defiende la guerra? ¿O tenemos que salir a buscar una mujer que
haya perdido dos hijos en la guerra de Irak para preguntarle su opinión?
La columna de Dowd sobre "autoridad moral" demuestra, una vez más, lo
que puede suceder cuando los liberales empiezan a jugar con términos que
no comprenden como "absoluto" y "moral". Me parece que la inspiración
para la columna de Dowds fue el Absoluto. A la roca.
Los liberales nos piden que escuchemos fascinados a Sheehan pero ella no
tiene nada nuevo que decir sobre la guerra. Por lo menos, nada que no
hayamos oído ya de Michael Moore desde aproximadamente las 11 a.m. del
11 de septiembre del 2001. "Es una guerra de los neoconservadores;
estamos peleando por Israel; es una guerra por el petróleo; Bush mintió,
los muchachos están muriendo; no hay relación entre Saddam Hussein y Al-Qaida."
Si usted pone "Hardball" de MSNBC ahora mismo, eso es lo que va a oír.
Los argumentos de Cindy Sheehan no persuadieron a Hillary Clinton ni a
John McCain para votar en contra de la guerra. No persuadieron a los
electores demócratas en las primarias, que lanzaron por la borda a
Howard Dean, el candidato anti-guerra, a favor de John Kerry que votó a
favor de la guerra antes de votar en contra. Y ciertamente que no
persuadieron a la mayoría de los americanos que reeligieron a George W.
Bush como comandante en jefe el pasado noviembre.
Pero ahora los liberales nos piden que volvamos a escuchar los mismos
argumentos, no porque Sheehan tenga nada nuevo que decir sino porque
tiene la capacidad de frenar las objeciones citando su dolor personal.
Lo positivo es que Sheehan muestra lo que los demócratas dirían si se
creyeran inmunizados contra las objeciones. Sheehan ha llamado al
presidente Bush "ese sucio guerrerista". Dice que "Estados Unidos ha
estado matando gente en este continente desde sus inicios" y que "la
matanza ha sido incesante durante 200 años". Dice que el gobierno de
Estados Unidos es "un sistema moralmente repugnante" y que "No merece la
pena morir por este país.". Me da la sensación de que cada vez que habla
Michael Moore cobra algo.
Evidentemente, sin embargo, hay cosas por las que merece la pena matar.
Recientemente, Sheehan dijo que sólo parecía tranquila "porque si
empezara a darle a algo, no pararía hasta verlo muerto." Es lógico que
Bush no se haya reunido con ella.
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Tomado de anncoulter.com
Traducido por AR
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