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Mona Charen
Es notorio que Ross Perot predijo que si el Congreso aprobaba el Tratado
de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA), veríamos una gigantesca
exportación de trabajos norteamericanos a nuestro vecino sureño. No sólo
eso no sucedió sino que las exportaciones norteamericanas a México han
aumentado sustancialmente. De acuerdo con un análisis de Howard J. Wall,
de la Reserva Federal, las exportaciones manufacturadas reales de EEUU
han aumentado en 54 por ciento en la década después de aprobado el
NAFTA. Todos los estados norteamericanos, excepto cuatro, se
beneficiaron de este auge en la exportación.
Pero se decepcionaron los que esperaban que NAFTA impulsaría a los
mexicanos a modernizar su economía. México se mantiene como uno de las
naciones más corruptas e ineficientes en el mundo, con una gran brecha
entre una pequeña minoría muy adinerada y el resto del país,
particularmente el 40 por ciento, extremadamente pobre.
Una y otra vez hemos oído rumores de que México iba a enfrentar la
corrupción y mejorar su sistema judicial. Tanto observadores extranjeros
como reformistas mexicanos se sintieron eufóricos en el año 2000, cuando
el Partido de Acción Nacional (PAN) derrotó al PRI (Partido
Revolucionario Institucional), que había mantenido un control
autoritario durante 71 años. Finalmente, parecía que México empezaría a
enfrentar su asfixiante burocracia, su corrupta policía, sus no menos
corruptos sindicatos (que nada hacían por los obreros), y su ambiente
anticompetitivo. Si México conseguía progresos, aunque fueran modestos,
en mejorar la vida de sus ciudadanos, el torrente de la migración ilegal
hacía el norte se haría más lento.
Pero, como explicó Fredo Arias-King en un artículo para The National
Interest en el año 2005, Fox probó ser un mala escoba nueva. En lugar de
barrer a los funcionarios del PRI, Fox los mantuvo, llegando hasta
contratar a operativos de la campaña de su oponente para manejar el
Secretariado de Finanzas y su propia oficina, y se volvió hacia un
especialmente desacreditado funcionario del PRI ligado a una mortal
tentativa de extorsión en los 1970, como Jefe del Secretariado de
Seguridad Pública. En cuanto a miembros del partido de Fox, el PAN, sólo
78 recibieron trabajo en la nueva Administración.
De esta forma, el gobierno mexicano avanza torpemente en el siglo XXI,
tolerando el tráfico de drogas (y hasta beneficiándose del mismo, si se
creen los rumores), asfixiando la competencia para beneficio de unas
pocas compañías favorecidas, y suprimiendo los derechos de los
trabajadores. Como señaló la revista de Defensa y Política Estratégica
de Asuntos Exteriores (Defense and Foreign Affairs Strategic Policy)
"México ocupa el primer lugar mundial en desaparición de mujeres, el
número dos en secuestro por rescate (número uno entre países no
beligerantes), segundo lugar por número de narco-carteles, y número tres
por asesinatos de habitantes per cápita." En el año 2004, 300,000
personas se congregaron en la ciudad de México para protestar por los
secuestros de bandas criminales -secuestros que frecuentemente resultan
en muerte de los cautivos, aún después de que se ha pagado rescate. La
policía resuelve menos del uno por ciento de esos casos. Y, como
detalla el artículo, aún cuando los criminales son encarcelados, pueden
fácilmente comprar su salida de la cárcel, "con la complicidad de
funcionarios de las prisiones".
De acuerdo con el Índice Mundial de Libertad Económica, México tiene el
número 58 entre 123 naciones en cuanto a libertad económica, (detrás de
otros 10 países latinoamericanos), y el número 88 en cuanto a
estructuras legales y derechos de propiedad.
Es pues apenas una sorpresa que el gobierno de México no desaliente, y
de hecho facilite, la emigración hacia Estados Unidos. Las remesas que
los inmigrantes ilegales envían a sus familias constituyen una valiosa
fuente de efectivo, y la posibilidad de emigrar actúa como una válvula
de escape a la ira y frustración populares.
De modo que los mexicanos desvían hacia nosotros algunos de sus
problemas.
Los que obscurecen la distinción entre inmigrantes legales e ilegales,
pasan por alto la enorme carga que imponen los ilegales debido a su
desproporcionada criminalidad. Según ha descubierto Heather McDonald, el
95 por ciento de todas las órdenes de arresto por asesinato en los
Angeles son para extranjeros ilegales. Y hasta dos terceras partes de
todas las órdenes de detención por delitos se emiten contra ilegales. Un
estudio del Departamento de Justicia de California informó en 1995 que
la famosa pandilla de la Calle 18, que cuenta con 20,000 miembros, está
compuesta por no menos de 60 por ciento de ilegales.
No se está sugiriendo que cerremos nuestras fronteras. Existen muchas
razones para creer que necesitamos más inmigrantes legales. Pero el
sistema actual es perverso y complaciente permitiendo que cientos de
miles se derramen sobre las fronteras cada año, sin ni siquiera el
mínimo examen de un funcionario de inmigración.
Los republicanos deben enfatizar que necesitamos, y damos la bienvenida,
a los inmigrantes legales laboriosos de todas partes del mundo, pero que
nosotros no podemos ser el vertedero de las miserias particulares de
México.
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Abril 21, 2006
Traducido por el Dr. Emilio Adolfo Rivero
Mona Charen es la autora de "Useful Idiots."
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