En defensa del neoliberalismo

 

Apaciguamiento y desempleo

 

Adolfo Rivero Caro

El Centro para Política de Seguridad (Center for Security Policy) acaba de publicar la sexta edición de su marcador sobre cómo votan los congresistas en relación con la seguridad nacional. Este marcador considera 12 votaciones importantes en la Cámara y 18 en el Senado. No es ninguna sorpresa que entre los peores expedientes estuvieran John Kerry, que votó contra fortalecer la defensa en las cuatro votaciones en que participó, y su compañero de boleta, John Edwards, que no votó en cinco de las 18 votaciones: (ver www.centerforsecuritypolicy.org/
CSPnationalsecurityscorecard20032004.pdf.

Es difícil pensar en peores candidatos en medio de una guerra mundial contra el terrorismo. Sin embargo, no hay por qué limitarse a este aspecto. Se pudiera decir lo mismo en relación con todos los demás temas de la campaña. La economía, por ejemplo. Kerry insiste absurdamente en que bajo este gobierno se han perdido más empleos que en ningún otro desde la gran depresión, ignorando el monumental impacto de los ataques del 11 de septiembre. Lo realmente impactante, sin embargo, es que la economía norteamericana esté teniendo un desempeño tan vigoroso a pesar del 11 de septiembre y con los precios del petróleo a más de $50 el barril. Y éstos son hechos, no retórica y demagogia.

El producto interno bruto ha crecido a más del 4% anual desde principios del 2003, y la productividad y las inversiones han estado fuertes. La inflación se halla bajo control. Y, tras un relativo estancamiento, el mercado laboral ha tenido una sólida expansión en 2004. Desde mediados del 2003, la tasa de desempleo ha bajado en casi todo un punto porcentual, manteniéndose estable a 5.4%, por debajo del promedio histórico anual de 5.6% desde 1948. El desempleo, por cierto, estaba a 5.6 por ciento cuando Bill Clinton se reeligió en 1996, elogiando por aquel entonces la situación de la economía como la mejor que había conocido el país en 30 años.

La demagogia de los liberales americanos, su insistencia en los temas de lucha de clases, influye en muchos electores de ascendencia latinoamericana. Kerry les dice que Bush les rebaja los impuestos a los ricos, implicando que lo hace como esos viejos políticos latinoamericanos que enriquecen a sus amigotes con prebendas. En realidad, nos quieren tomar el pelo con una manipulación del lenguaje. Nos quieren hacer pensar en términos de envidia. Nosotros debemos rechazar de plano ese lenguaje de lucha de clases. El Presidente les rebaja los impuestos a los empresarios, que son el motor de la economía y los creadores de puestos de trabajo.

Cuando abandonamos el lenguaje de la envidia, inmediatamente comprendemos lo necesario y útil de esas medidas. Fue la rebaja de impuestos del Presidente la que ha mantenido vigorosa y pujante la economía americana. No es por gusto que 368 economistas, incluyendo seis premios Nobel: Gary Becker, James Buchanan, Milton Friedman, Robert Lucas, Robert Mundell y el ganador del premio Nobel de economía de este año, Edward C. Prescott, acaben de publicar una devastadora crítica de las ideas económicas de John Kerry. Los economistas advirtieron que, con el tiempo, las políticas del senador Kerry ''... inhibirían la formación de capital, deprimirían el crecimiento de la productividad y harían menos competitivo internacionalmente a Estados Unidos. El resultado final sería un menor nivel del empleo y del aumento del salario real''. Kerry no sólo es el candidato del apaciguamiento, sino también del desempleo.